La política de dividendos que introdujo y popularizó Banco Santander en la bolsa española tiene los días contados. La entidad fue pionera en el scrip dividend, con el que las empresas ofrecen al inversor cobrar la retribución en acciones para lo que suelen recurrir a ampliaciones de capital. Seis años después de estrenar esta fórmula, llegan los últimos coletazos de un recurso que ha permitido al banco seguir remunerando a sus accionistas en momentos de crisis. Y no solo eso. Esta política ha inyectado al Santander un 45,4% de capital gracias únicamente a las sucesivas ampliaciones para retribuir.

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