La renta fija está dispuesta a ofrecer algo más que un simple respiro, al menos por ahora. A pesar de que en el año la mayoría de la deuda pública europea aún ocasiona pérdidas en las carteras que confían en ella, el aumento de la aversión al riesgo y el propio contexto de inflación a la baja han provocado que las compras regresen a los bonos del Viejo Continente. El resultado es que, en el último mes, los inversores consiguen ganancias que, de media, alcanzan el 2%. De todos, los más rentables son los de la periferia.

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