El banco luso Espírito Santo usó recursos de uno de los fondos que gestiona para comprar bonos de Espírito Santo Financiere, una de las filiales del grupo financiero. Un fondepósito fue renovado como un fondo de rentabilidad objetivo, entre cuyas inversiones figuran un bono de Espírito Sato Financiere al 5,25%, con vencimiento más allá de la fecha objetivo del fondo. Poco después de haber hecho este cambio, se conoce que la matriz del grupo está " en una situación financiera comprometida". Aunque la gestora argumenta que desconocía "la magnitud del tsunami que se iba a producir".

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