El 18 de junio de 2014 el crudo Brent, de referencia en Europa, hacía máximos en las cercanías de los 120 dólares el barril. Hoy ese mismo precio es un 75% inferior.  Y cotiza por debajo de los 30 dólares el barril cuando las estimaciones más alarmistas hablaban hace justo un año de niveles de 40/45 dólares. Lógicamente, para firmas en las que el crudo infla su partida de costes esta situación ha pasado a ser la panacea que nadie esperaba alcanzar. Sin embargo, aquellas que ajustaban sus proyecciones en base a precios hasta un 50% superiores al actual -como es el caso de las petroleras-, se han sometido a una brutal rebaja de perspectivas que alcanzará al próximo trienio.

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