Todos los esfuerzos de Pekín del último mes fueron inútiles a la hora de evitar un desplome histórico como el que se produjo ayer. Las autoridades chinas llevan semanas intentando calmar a los mercados, pero es evidente que no han conseguido transmitir tranquilidad y confianza a los inversores, pero ¿por qué tantas dudas? Shanghái retrocedió ayer un 1,68% tras llegar a perder más del 5% durante la sesión.

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