Yo prefiero que la empresa me pague con dinero contante y sonante. Esta frase bien podría escucharse en un corrillo de pequeños inversores reunidos en una junta de accionistas de alguna cotizada española. Cuestión de preferencias o de costumbres, porque la política de retribución al accionista más instaurada en España es la del pago de un dividendo en efectivo. Sin embargo, existe un enorme abanico de opciones para retribuir a los inversores.

Además de otras muchas fórmulas como el reparto de nuevos títulos, más de una decena de firmas españolas ha incorporado la recompra de acciones propias en los últimos dos años, una vía de remuneración muy popularizada en EEUU.

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