Una de las grandes fortalezas tradicionales del Ibex 35 es la alta rentabilidad por dividendo. Durante la crisis, y pese a numerosos recortes en los pagos, las atractivas retribuciones de las cotizadas se convirtieron en uno de los principales reclamos para atraer a inversores y, de nuevo, vuelven a despuntar, esta vez después de las caídas acumuladas en el parqué en las últimas semanas. Es la primera vez desde enero que las firmas del Ibex ofrecen un 4% con los dividendos que abonarán con cargo a los beneficios de 2015.

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