Una vez cada lustro los directores del Fondo Monetario Internacional (FMI) se reúnen para discutir la composición de la cesta de divisas de la institución con la que se determina el valor de los Derechos Especiales de Giro (DEG) y la ponderación que se otorga a cada una de ellas.

A finales de año se produce la siguiente reunión y China ya ha puesto en marcha su maquinaria de presión para conseguir incluir al yuan dentro de las reservas de la organización internacional. Las autoridades del Partido Comunista quieren convertir a su divisa en una referencia mundial como reserva y para las operaciones comerciales, por lo que tiene que ganar este tipo de batallas para dar credibilidad y solidez a su moneda. La propia presidenta del FMI, Christine Lagarde, ha reconocido que el yuan acabará formando parte de la cesta de divisas de los DEG, pero tiene dudas de cuándo será.

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