El pasado 26 de febrero el presidente de Telefónica, César Alierta, aseguró en un encuentro con los medios que el dividendo de 0,75 euros por acción está asegurado para los próximos diez años. Unas declaraciones que llegaron después de que en los últimos meses las dudas sobre la capacidad de la teleco para mantener su retribución se hayan multiplicado por el miedo a que la firma no sea capaz de completar la venta de la británica O2.

Desde los máximos del pasado año los títulos de la empresa han sufrido un retroceso del 28,5 %, lo que ha hecho que el dividendo que pagará la compañía con cargo a los resultados de 2016 sea el más atractivo entre todos los pagos del EuroStoxx 50.

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