Conocer las estrategias para invertir en fondos de inversión es básico si quieres sacarle partido a tu dinero corriendo el menor riesgo posible. Aunque hay tantas estrategias como inversores, tener una estrategia predefinida clara es vital porque nos servirá para saber cómo actuar en cada momento.

Hay todo tipo de estrategias y algunas son realmente complicadas y aptas sólo para expertos; aquí vamos a tratar de ofrecer unas pautas sencillas que se pueden adaptar a cualquier inversor.

Consejos antes de invertir
 

Antes de escoger un fondo de inversión, tienes que definir bien tu perfil como inversor: pensar cuánto dinero quieres invertir, durante cuánto tiempo, y qué riesgo quieres asumir. Una vez definido tu perfil puedes buscar el fondo –o fondos- que mejor se adapten a lo que buscas.

Además es muy importante que, una vez hayas elegido el fondo que te interesa, conozcas bien sus características: qué política de inversión sigue, en qué activos (renta fija, variable, mixta, etc), qué escala de riesgo tiene y sobre todo qué comisiones tiene. También debes tener en cuenta su rentabilidad en el pasado y comparar con otros fondos similares... sin olvidar que rentabilidades pasadas, no garantizan rentabilidades futuras.

Como ya dejamos entrever antes, más que escoger un fondo debes escoger varios fondos; y es que diversificar tu inversión es uno de los mejores consejos para reducir el riesgo en caso de que uno de ellos no vaya como esperamos. Además, es conveniente que realices un seguimiento de tu inversión cada varios meses para tomar decisiones en función de cómo vayan evolucionando.

Primera estrategia: compra a largo plazo para aprovechar el interés compuesto

Aunque buscar la rentabilidad a corto plazo puede ser una tentación, lo cierto es que está demostrado que las mayores rentabilidades se obtienen en las inversiones a largo plazo, porque además seguir esta estrategia nos permite aprovechar el interés compuesto (acumulación de intereses que se han generado en un período determinado).

Para ello debemos ser no sólo constantes, sino reinvertir los dividendos evitando a toda costa los reembolsos. Si somos capaces de ceñirnos a nuestro objetivo de invertir a largo plazo y de ahorrar, nuestro dinero crecerá notablemente con los años y podremos obtener una excelente rentabilidad para jubilarnos o simplemente para conseguir un dinero extra.

Emergentes sí, pero sin abusar
 

Aunque los fondos con activos de renta fija o variable en países emergentes pueden ser una buena opción, hay que ser prudentes con este tipo de inversiones debido a que las economías de estos países suelen estar muy dañadas, al igual que su deuda pública.

Por tanto, si vamos a invertir en fondos con activos en emergentes, tenemos que tener en cuenta los cambios en la cotización del dólar y a los tipos de interés que marque la Reserva Federal de Estados Unidos (FED), así como a posibles inversiones o proyectos de organismos internacionales como el Banco Mundial.

También podemos echar un vistazo a la evolución de índices como el MSCI Emerging Markets para determinar la evolución de la economía de estos países, que puede estar sujeta a importantes cambios. Si vigilamos estos aspectos, una inversión en fondos con activos en países emergentes puede, pese a los riesgos, darnos un buen beneficio y hacer crecer nuestros ahorros.

No le cojas el gusto a la renta fija
 

Siempre es conveniente mantener un porcentaje de renta fija en nuestras inversiones para garantizar cierta estabilidad y mantener a raya el riesgo. Este porcentaje varía mucho según nuestro perfil inversor e incluso nuestra edad o nuestros objetivos, pero podemos decir que puede variar entre el 25 y el 75% de todas nuestras inversiones.

La clave para ello es realizar una inversión con un mínimo de renta fija y aumentando o disminuyendo con el tiempo el porcentaje de renta variable en función de nuestras propias necesidades y de la evolución del mercado, aprovechando los momentos en que la evolución de la economía sea favorable, y siendo más cuidadosos en los momentos de crisis o cuando el mercado esté a la baja.

Que los gastos no se coman la rentabilidad
 

Hay que reconocer que no todos los fondos de inversión ni todos los gestores son buenos para nuestro dinero. Hay fondos en los que la rentabilidad –si la hay- es escasa, o incluso puede comérsela los gastos en comisiones. También existe la opción de optar por fondos que usan robo advisors, ya que reducen considerablemente los costes.

En este tipo de fondos el inversor introduce sus objetivos y sus preferencias de inversión, y a partir de ahí un software realiza una política de inversión ajustada al perfil del cliente, creando una cartera de fondos lo más adecuada para él pero al mismo tiempo cambiándola en función de la evolución del mercado.

Gracias a estos programas, un fondo que use robo advisors puede reducir hasta un 85% sus comisiones por el ahorro en gastos de personal, asesoramiento, gestión, etc. Pero además de aumentar nuestro margen de rentabilidad, el uso de robo advisors ha demostrado ser una estrategia muy útil que reduce considerablemente el riesgo de errores a la hora de invertir, debido a toda la  información que manejan y a que no se dejan llevar por las emociones.

De hecho, estos programas informáticos tienen en cuenta las mismas variables que usan los analistas a la hora de vender o comprar activos; así que lo que estamos haciendo es confiar nuestro dinero a un “gestor” que sigue una estrategia clara y tiene grandes conocimientos, pero que además nos sale más barato y aumenta la rentabilidad. Son todo ventajas.

Sé constante en la inversión
 

A la hora de invertir, una de las peores estrategias que podemos seguir es realizar aportaciones de forma irregular. Aportar dinero a nuestra cartera de inversión de forma regular no sólo nos ayuda a ahorrar para conseguir nuestros objetivos, sino que además está demostrado que es la mejor forma de reducir el riesgo de pérdidas por las subidas y bajadas del mercado.

Ya decíamos al principio que existen muchas estrategias para invertir en fondos de inversión, pero estas de las que hemos hablado nos pueden ayudar a evitar los errores y riesgos más comunes cuando se aporta dinero a un fondo. Al fin y al cabo, lo que queremos es ganar dinero corriendo el menor riesgo posible.