¿Se te ha ocurrido alguna vez dar consejos  sobre finanzas a tus hijos? Enseñarles conceptos básicos sobre el dinero, ahorro, inversión, etc. Pues si no lo has hecho ya, sería una forma estupenda de empezar. Juntos podéis empezar a invertir y así prepararlos para que sean responsables de su futuro económico.

Puedes aprovechar las vacaciones escolares, si todavía no has probado a tener estas conversaciones con tus hijos, para dar los primeros pasos. Cuanto antes los inicies mejor, no importa la edad que tengan tus hijos para comenzar a hablar de dinero. Un niño asimila desde muy temprana edad todos estos conceptos.

Inversión vs Ahorro

Primero les explicaremos la diferencia entre el ahorro y la inversión. Tenemos que dejarles claro que no es lo mismo. La  definición de ahorrar, según la RAE:

“1. Reservar una parte de los ingresos ordinarios. Ahorrar para la vejez;  2. Guardar dinero como previsión para necesidades futuras; y 3. Evitar un gasto o consumo mayor”.

Ahorrar es guardar parte de lo que se gana. Cuando compramos de forma inteligente, pagamos menos cuando compramos algo (pagamos menos por lo mismo). Mientras, la definición de inversión es: ¨Colocación de fondos en una operación financiera o en un proyecto con la intención de obtener una  rentabilidad en el futuro”. (según el Diccionario económico financiero).

Invertir es aplicar el ahorro a un negocio con el fin de recibir un rendimiento permitiéndonos obtener una ganancia, un retorno de la inversión. Es hacer que el dinero que ahorramos crezca.

Primeros pasos en la inversión

Con estos conceptos claros empezaremos por ayudarle a abrir su primera cuenta en un banco. Yo optaría por un banco online, ya que de esta manera vuestro hijo/a podría tener disponible la información en cualquier momento. Busque con sus hijos el banco más idóneo, aquel que cobre menos comisiones e intereses y así se irá familiarizando con estos conceptos.

Planificar el ahorro, animar a nuestros hijos a ingresar sus ahorros en una cuenta es básico. Ya sabemos que ahorrar dinero es casi tan difícil como ganarlo, por lo que podemos pactar con ellos que un porcentaje de su asignación mensual la destinen al ahorro. Podemos gratificarles de alguna manera si lo consiguen, por ejemplo, cada tres meses invertir una cantidad en el fondo de inversión que tengan suscrito.