"No es una sorpresa que los mercados asiáticos estén sufriendo, dada la vuelta a la aversión al riesgo de los inversores. Sin embargo, dentro del universo de los mercados emergentes globales, las economías y empresas asiáticas se encuentran en una posición relativamente fuerte para navegar la tormenta causada por la retirada de la liquidez artificial por parte de la Fed.
 
Las duras lecciones aprendidas en la crisis de las divisas asiáticas en 1997 significa que -en gran parte- los problemas económicos estructurales que destapa el fin de la política de la Fed se hallan en gran medida restringidos a países fuera de la región de Asia-Pacífico.
 
En el caso en que esto no es tan obvio - China-, la combinación de una cuenta de capital cerrada  y un gran músculo financiero -en forma de reservas a disposición del gobierno central-, es posible que le permita comprar el tiempo necesario. Y de este modo permitir que un programa continuado de reformas -ayudado externamente por una recuperación en la demanda del mundo desarrollado- consiga la mejora necesaria de los actuales desequilibrios en su economía.
 
Conviene reiterar que las economías asiáticas se han recuperado varias veces de shocks temporales -tanto económicos como políticos-, y es importante recordar que el crecimiento asiático posiblemente siga siendo mayor al del mundo desarrollado. Sobre todo, debido a una mayor productividad, una demografía favorable, un mejor gobierno corporativo y unos balances relativamente fuertes en todo el espectro de compañías.
 
Aunque esperamos que la volatilidad continúe, es a menudo en estos momentos de pánico cuando algunas de las mejores oportunidades de compra aparecen"
 
John Ford, CIO de Asia Pacífico en Fidelity Worldwide Investment.