De un tiempo para acá, preocupa especialmente el futuro de las pensiones contributivas. Sin embargo, como ya hemos visto en numerosos informes, el problema no pilla por sorpresa y se veía venir. Uno de los últimos informes publicados es el de Unespa, la Asociacion Empresarial del Seguro.

En dicho informe se analiza la situación de las pensiones públicas, donde la esperanza de vida ha aumentado de manera generalizada y seguirá aumentando en los próximos años. Las proyecciones de la población española del INE contem­plan un crecimiento de la esperanza de vida a razón de dos meses y medio al año. Como ya informábamos en nuestro artículo del día nueve de enero, y basándonos en un informe de la OCDE, todo hace indicar que para 2050, la tasa de dependencia de las pensiones estará próxima al 75%, siendo sólo superada por Japón dentro de los países desarrollados. Este dato no es nada alentador, ya que por cada 100 personas en edad de trabajar, en 2050 habrá 75 que estén en ese rango.

A todo ello, se añade que la tasa de natalidad española es una de las más bajas de la Unión Europea. Además, los jóvenes cada vez se incorporan más tarde al mundo laboral, lo que deriva en carreras de cotización menos estables. Por todo ello, se prevé que en los próximos 20 años el número de pensionistas en España aumente en un 48%. Desde 2001 el número de pensiones ha aumentado en casi 2 millones.

Medidas como el aumento del período de cómputo de la base reguladora de las pensiones y el Factor de Sostenibilidad que adecuará las pensiones a la evolución de la esperanza de vida, darán lugar a una importante reducción de la tasa de sustitución o, dicho de otro modo, el porcentaje que la pensión de jubilación representa frente al último salario cobrado. Se estima que dicha tasa de sustitución descenderá en España del 81% actual (la media de la Unión Europea está cercana al 60%) al 63,2% en 2035. 

Esta caída de las tasas de sustitución de las pensiones causará efectos, no solo en la economía de los jubilados españoles, también en la economía del país. El jubilado medio verá reducido el poder adquisitivo de su pensión a causa de la inflación y del Índice de Revalorización de las Pensiones. Un trabajador medio que se jubilase hoy, vería el poder adquisitivo de su pensión reducido en un 27% como consecuencia de todos estos factores.

Los gobiernos deberían adoptar medidas  para que sus ciudadanos recibieran  información que les permita entender cuál es su expectativa futura de pensión pública, con el objetivo de planificar su jubilación adecuadamente. De hecho, las recientes reformas de la Seguridad Social establecían la obligación de que, tanto la Seguridad Social como los sistemas complementarios, informaran de la previsible pensión de jubilación a percibir por los trabajadores. Sin embargo, esta obligación de información no ha sido desarrollada por el Gobierno, algo que sí se hace en otros países de la Unión Europea Para aclarar cómo, cuándo y con qué pensión podrás jubilarte, en Fonditel hemos realizado una Guía de la Pensión Pública de Jubilación 2018 que puedes descargarte de manera gratuita.

Asumiendo la dificultad para incrementar los recursos públicos para las pensiones contributivas, los futuros pensionistas deberían comenzar a planificar su jubilación, (cuanto antes mejor) planteándose la contratación de planes de pensiones individuales que complementen sus futuras prestaciones públicas y poder continuar así con el nivel de vida esperado. El siguiente cuadro muestra una estimación actuarial del ahorro previsional necesario para compensar la pérdida del poder adquisitivo de la pensión pública.