En toda conversación acerca de la jubilación, una vez pasados los primeros comentarios teorizando sobre lo poco que vamos a cobrar de pensión pública y, por tanto, concluyendo sobre la necesidad de contar con un Plan de Pensiones Individual, suelen surgir tres comentarios a modo de mantra:

 

  • “Con el sueldo que tengo, el pago de la hipoteca, etc… es imposible que pueda invertir en un plan de pensiones

 

  • “¿Cuándo es conveniente empezar a ahorrar en un plan de pensiones?”

 

  • “¿Cuánto debo ahorrar en el plan de pensiones?”

 

En realidad estas tres cuestiones, están interrelacionadas y son los diferentes lados de una misma figura, que gira en torno a lo que Einstein dijo era la fuerza más poderosa del universo y que no es ni más ni menos que la magia del interés compuesto.

En relación a la primera cuestión sobre la imposibilidad de invertir en un plan de pensiones porque el sueldo es bajo y no da para casi nada, debemos decir que más allá de la cuantía que cada uno pueda ahorrar, lo realmente importante en un plan de pensiones, que en principio tienen un largo recorrido temporal por delante, es la constancia en el ahorro. Meter en el plan de pensiones la cantidad que se pueda en cada momento, pero hacerlo de manera constante: cada mes, cada año o con la periodicidad que nos venga mejor. Si queremos dar una cifra orientativa  podríamos decir que un ahorro destinado a la jubilación de entre un 5% y un 10% de nuestro sueldo podría ser una buena opción para contar con una cantidad significativa a la hora de jubilarnos. Seamos sinceros, ¿realmente no podemos ahorrar un 5% de nuestros salario?

Contestar la segunda pregunta sobre el cuándo empezar es muy fácil: cuanto antes mejor. La mencionada fuerza del interés compuesto se evidencia en este punto. Ponemos como objetivo de ahorro el disponer del equivalente a 5 anualidades de sueldo cuando nos jubilemos, lo cual nos permitiría mantener un nivel de vida y estar tranquilos ante imprevistos. Considerando una rentabilidad real (descontada inflación) del 3%, si empezamos a ahorrar con 20 años tendríamos que ahorrar todos los años un 5% de nuestro salario para llegar a ese objetivo. Si comenzáramos con 30 años el porcentaje de ahorro necesario subiría al 7,5%, con 40 años sería del 12% y con 45 años llegaría a suponer el 16% de nuestro salario. Como es evidente, el esfuerzo para alcanzar ese objetivo final de tener ahorrados 5 años de sueldo al jubilarnos,  se minimiza mucho cuanto antes empecemos a hacerlo.

La tercera pregunta sobre el cuanto ahorrar se ha contestado junto con la anterior, pero para ser aún más conscientes de la magia del interés compuesto, pongamos otro ejemplo numérico. Con las mismas premisas anteriores, si tengo 30 años e invierto 1000 euros, cuando me jubile a los 67 años, esos 1.000 euros equivaldrán a lo que hoy significan casi 3.000 euros, es decir, su valor se triplica. Si esos mismos 1.000 euros los invierto cuando tengo 40 años cuando me jubile equivaldrán a lo que hoy significan más de 2.200, más del doble del valor inicial.

La conclusión evidente, es que en los planes de pensiones al ser productos de largo plazo la relevancia del interés compuesto es altísima, y si Einstein lo consideraba la fuerza más poderosa del universo ¿vamos nosotros a rebatir a Einstein?

 

 

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