Uno de los aspectos donde España se encuentra a la cabeza de Europa  es en las altas comisiones bancarias que los clientes asumen.

Según el Banco de España durante el periodo inicial de la crisis económica, entre 2007 y 2012, el crecimiento de las comisiones ha ido en aumento, llegando en algunos casos hasta el 185% en determinadas comisiones.

En los últimos meses, las comisiones que cobra el sector financiero por productos tales como los seguros, fondos de inversión o fondos de pensiones se han incrementado con fuerza. Tanto es así que, por primera vez, en 2015 el conjunto del sector ingresó 4.210 millones de euros vía comisiones en 2015, un 14% superior a la registrada un año antes. Además en el mismo año 2015 consiguieron más ingresos por comercialización de productos que por prestar servicios (por esta vía obtuvieron 3.833 millones de euros, casi 400 millones menos que por la venta de productos) según datos del propio Banco de España.

En el modelo clásico y tradicional al que estamos acostumbrados en los diferentes productos de inversión, las comisiones se embolsan independientemente de los resultados que se obtengan. Además y a diferencia de Housers, donde las comisiones son sobre los beneficios, las cuantías de las comisiones en los demás activos se cobran sobre el patrimonio o el importe total de la cartera.

Aún así, ¿están estas cantidades justificadas?

Hace poco publicamos un artículo sobre los planes de pensiones de un estudio realizado por la escuela de negocios IESE. Existe un estudio similar sobre los fondos de inversión en España elaborado por los mismos profesores del IESE dentro del CIIF –Centro Internacional de Investigación Financiera donde se demuestra que la rentabilidad media de estos en los últimos 15 años (1,90%) fue inferior a la inversión en bonos del estado español a 15 años (5,4%) y a la inversión en el IBEX 35 (4,6%).
Sólo 18 fondos de los 632 con 15 años tuvieron una rentabilidad superior a la de los bonos del estado a 15 años, 27 tuvieron una rentabilidad superior a la del IBEX 35 y 82 tuvieron rentabilidad negativa.

Atendiendo a estos números y en las conclusiones de dicho estudio se afirma que cuando un inversor entrega su dinero a una gestora de fondos, espera que se obtenga una rentabilidad superior a la que puede obtener él.  Además, está dispuesto a pagar una comisión anual en algunos casos superior al 2%. Sin embargo, los datos indican que muy pocos gestores se merecen las comisiones que cobran por su gestión.  Los profesores encargados de la realización de este estudio aseguran que “dados los resultados, el Estado no debería animar a invertir en fondos de inversión. Es injusto que un inversor que realiza directamente con su dinero las mismas operaciones que realiza el gestor de su fondo de inversión pague más impuestos que el fondo y además antes”.

Comisiones en los fondos de inversión

En los fondos hay varias comisiones y los porcentajes de los mismos varían en función de las gestoras que los manejan y hasta del modelo de inversión. Los principales costes que el inversor asume a la hora de invertir en un fondo de inversión son:

Coste de gestión: comisión que cobra la gestora del fondo por elegir las inversiones. Esta comisión se sitúa entre el 1 y el 2% en función de la cantidad invertida y de la clase del fondo. La comisión es más alta cuando la cantidad es menor o el activo tiene mayor riesgo. Está limitada por la ley a un máximo de 2,25% si se calcula sobre el patrimonio, el 18% si depende de los resultados, y en caso de que se empleen ambos parámetros, no podrá exceder el 1,35% del patrimonio y el 9% de los resultados.
Coste de depositaria: Comisión que cobra el banco que deposita las inversiones del fondo. Se sitúa entre el 0,10 y 0,20%.
Comisión de suscripción: Es la que cobra la gestora a los partícipes, como porcentaje del capital invertido al suscribir las participaciones del fondo. No puede superar el 5% del valor de las participaciones suscritas. El folleto recogerá, en su caso, la posibilidad de que se apliquen distintas comisiones en función de la permanencia, etc.
Comisión de reembolso: Es la que cobra la gestora a los partícipes, como porcentaje del capital reembolsado. No puede superar el 5% del valor liquidativo de las participaciones reembolsadas. Debe consultarse en el folleto la posibilidad de que se apliquen distintas comisiones en función de la permanencia, etc.
TER “Total Expense Ratio”: se refiere a la suma de los costes de gestión y otros costes, pero excluyendo los costes por transacciones, que se cargan al fondo durante el año, también como porcentaje sobre el promedio del patrimonio del fondo.
Costes de corretaje: Estos no están incluidos en los anteriores y son los que cobra el operador o bróker por las operaciones de compra y venta de valores. Pueden estar explícitos o implícitos y varía en función de las operaciones que se realicen, siendo mayor el coste en este caso.
Costes de cambio de divisas: comisión cuando se compra un activo en una divisa distinta al euro. Está comisión es oculta y en muchos casos se eleva para aumentar los ingresos.

Comisiones en Bolsa

En la Bolsa ocurre algo parecido,  por un lado las comisiones son para el bróker o intermediario por sus servicios y por otro al propio mercado (en el caso de España a Bolsas y mercados Españoles). Algunas de ellas son:

Canon de Bolsa: es un importe variable en función del volumen de la operación y es igual para todos los brokers.
Coste de intermediación: la cobra el bróker para acceder a los mercados y operar en ellos.
Comisión de custodia: esta comisión cubre los costes de depositar tus acciones en una cuenta de valores.
Coste por cancelación de órdenes: es un cobro por la anulación de una orden de Bolsa que no se ha ejecutado.
Comisión por hechos relevantes: una ampliación de capital, una fusión de empresas… son hechos relevantes cuyo tratamiento podría ser objeto del cobro de comisión por parte de tu bróker.
Comisión por cobro de dividendo: el bróker puede cobrar un importe fijo o un porcentaje por tramitar el cobro de un dividendo en tu cuenta.
Costes por mantenimiento de cuenta: al igual que ocurre con el mantenimiento de una cuenta corriente, tu bróker podría cobrarte una comisión por el hecho de mantener tu cuenta de valores abierta.

Modelo clásico Vs. Housers

La diferencia fundamental respecto a Housers es que todos los modelos de inversión cobran lo mismo al inversor independientemente de si ganan o pierden dinero.  Si no tienes beneficios, Housers no te cobra nada.

En Housers la estructura de las comisiones está basada en beneficios y es más competitiva que en otras plataformas y otros productos financieros de inversión. Las comisiones de estos productos varía entre el 1 y el 3% (por ello se ha seleccionado el 1,5% como media) y es aplicada a toda tu cartera. Housers en cambio, presenta un modelo más justo y transparente, la comisión del 10% es sobre el beneficio obtenido y no sobre la cartera o patrimonio.

Aunque el porcentaje parezca mayor la base para el cálculo de la misma, realmente es mucho más pequeña que en los demás productos.