Si 2008 fue el año de la crisis financiera, en 2012 le tocó el turno a la deuda española… creo que 2018 lo recordaremos por lo complicado que ha sido gestionar renta fija, o lo que es lo mismo, el año en el que ha sido prácticamente imposible que el inversor más conservador haya conseguido preservar siquiera su capital.

En Europa hemos tenido el caso de Italia y sus desavenencias con Bruselas en base al presupuesto presentado. En EEUU las subidas realizadas por la FED que han llevado las referencias hasta niveles del 2.5%. En emergentes Turquía y Argentina han sido las puntas de un iceberg del que se han salvado por las políticas monetarias americanas y la revalorización del dólar. Esta situación de la deuda pública no ha podido ser contrarrestada por la privada donde las empresas han visto cómo sus diferenciales también se veían dañados.

Mirando la tendencia de los tipos de interés a largo plazo (20 años) en las economías desarrolladas vemos cómo ésta ha sido a la baja o lo que es lo mismo al alza en precio. Es cierto que por el camino ha habido momentos puntuales donde las rentabilidades han subido pero siempre desde una base de tipos positivos, facilitando la recuperación de las caídas. Ahora la situación es distinta, partimos de una situación de tipos anormalmente bajos. La vida es cambio y como tal, adaptación. Aprender del pasado es de sabios, vivir en él no.

 

Mª José Martínez Blázquez

Gestión Inversiones Banca Privada

Ibercaja Banco