6,5% de crecimiento real del PIB es la tasa más baja desde el primer trimestre de 2009 en China. La producción industrial sube por debajo del 6% por vez primera en dos años y medio. El ritmo de avance del gasto de consumidores está en niveles de finales de los 90 y eso que es una economía ahora orientada al consumo interno. Esto no hace más que confirmar la más que conocida ralentización de su crecimiento. A esto cabe restar, más que sumar, el impacto de la guerra arancelaria con EEUU. Por eso es que China anunció nuevas medidas de impulso fiscal a principios de semana, lo que hizo rebotar al índice Shanghai Composite un 4%. Estas deducciones especiales, junto al recorte de IVA y los cambios en los tramos de renta a la hora de cotizar, podrían suponer un considerable impulso al consumo nacional, con el objetivo principal de mitigar el efecto de la guerra arancelaria y sostener el crecimiento en los niveles actuales. Sostener, no hacer crecer. Es vital para evitar el colapso en los mercados financieros y poder basar la recuperación bursátil en un resquicio de crecimiento porque, si no, ¿dónde está la mina geográfica que ofrece el dorado crecimiento? Precisamente, ese crecimiento es el que se ha puesto en duda en la semana puesto que aquellas compañías por las que hay que pagar múltiplos altos, en ocasiones desorbitados, se han derrumbado. La Bolsa americana ha caído a pesar de una publicación de resultados de tercer trimestre en línea con lo esperado, temiendo el pico en crecimiento de beneficios.

 

 

Miriam Fernández Jiménez

Gestora de inversiones

Ibercaja Banco