Está claro que nuestro trabajo consiste en buscar oportunidades de inversión y una temática que no podemos obviar es el crecimiento imparable en el número de consumidores a nivel global.  Es una tendencia muy fuerte y que viene explicada por una tesis muy sencilla: cada vez somos más gente en el mundo y sobre todo de mayor capacidad económica. Para ello, vamos a quedarnos con unas pocas cifras para ver la importancia de este fenómeno. En la actualidad la población mundial es de aproximadamente 7.500 millones de personas, de ellos en torno al 42% pertenece a la clase media (integrada por personas con ingresos diarios entre 10-100$ al día, según define el Banco Mundial). Pero lo que es más importante, no es el volumen como tal, sino el ritmo de crecimiento de dicha clase media, y es que cada año aumenta en más de 160 millones de personas. Lo que implica que en 2 o 3 años podría haber un punto de inflexión donde la mayoría de la población mundial, por primera vez, vivirá en hogares de clase media o ricos.

Y ¿dónde está creciendo esta clase media? Sobre todo en los países emergentes, concretamente, los números más sorprendentes se situarán en Asia, casi el 90% de estos nuevos integrantes serán consumidores de India y China.  Este avance de la clase media va a tener unas repercusiones en términos económicas significativas. Globalmente este sector ya está gastando unos 35 billones de dólares al año, lo que representa un tercio de la economía global, pero en el año 2030, esta cifra podría casi duplicarse, viniendo más del 70% de ese consumo de los países emergentes.

Y es precisamente esa población la que moverá cada vez más el consumo global y la que hará que, según las previsiones durante la próxima década el consumo crezca en estos países seis veces más rápido que en los desarrollados. Con una población esperada de 8.300 millones de personas para 2030, necesitaremos un 35% más de alimentos, un 40% más de agua, un 50% más de energía.

Estas son algunas pinceladas que nos muestran que las oportunidades para las empresas que proveen servicios y productos son evidentes, pero complejas. Y para hallar las mejores oportunidades es necesario analizar las peculiaridades de cada país, fijarnos qué tipo de productos se están demandando en cada momento, y qué le gusta al consumidor. En estos patrones de comportamiento, lo que vemos es cómo en la medida que estas economías se van “desarrollando”, los niveles de urbanización van creciendo y estos nuevos consumidores que se van incorporando a estas clases medias, su modelo de vida es normal que cambie y se fijan cada vez más en nuestro modelo de vida occidental.

Este crecimiento de las clases medias no sólo se percibe en un mayor consumo de coches, de tecnología, de lujo, sino también sectores como la alimentación, bebidas, cuidado personal. Lo cierto es que los consumidores de todo el mundo están desarrollando unas aspiraciones cada vez más unificadas. Las empresas pueden hacerse con un mercado global en el que todo el mundo ansíe el último Smarthpone, o el mismo yogurt, o el mismo champú para el pelo. 

Así, hay países como la India donde el grado de penetración de muchos productos de consumo básico es muy bajo, y por tanto las oportunidades de crecimiento en muchas categorías es enorme. Por poner varios ejemplos: productos como el detergente para lavadoras, desodorantes, jabón de manos, alimentación infantil, cereales, etc. Se esperan crecimientos por encima del 20% en los próximos 10 años. Las oportunidades están claras.

Por tanto, vemos cómo el factor único más determinante que condiciona hoy la economía mundial es sin duda la demografía. Vivimos en un mundo cuya población crecerá y cambiará significativamente durante los próximos años. Entender e interpretar esa transformación es crucial para los inversores.  

 

Beatriz Catalán Corredor

Doctora en Economía

Gestora de Inversiones, Ibercaja Gestión