Desde la formación de gobierno en Italia a finales de mayo, las bolsas europeas acusan una caída superior al 6% mientras la bolsa americana se anota más de un 2,7% desde entonces. Durante el tercer trimestre el diferencial de crecimiento entre las dos áreas se ha ampliado mostrando una evolución de beneficios más positiva para EE.UU. Los riesgos políticos se han exacerbado en la eurozona con la presentación de los objetivos presupuestarios en Italia y las discusiones para el cierre del Brexit. Así, desde principio de año la diferencia de rendimientos entre acciones europeas y norteamericanas es ya superior al 11%. Porque además, en la reciente caída de Wall Street los valores europeos no han podido mantenerse al margen. La política pesa demasiado.

El crecimiento económico de EE.UU. no se pone en duda aún, ni tampoco la continua mejora de sus resultados empresariales. Sin embargo,  el intenso repunte del bono a 10 años de EE.UU. hasta niveles del 3,20%, ha propiciado la reciente corrección bursátil mientras la FED debate sobre el nivel de equilibrio de los tipos. Las próximas elecciones de mitad de mandato añaden también incertidumbre. Si los demócratas dominaran el congreso desde noviembre las políticas fiscales de estímulo de Trump tendrían los días contados y las expectativas de los inversores serían entonces menos favorables para bolsa norteamericana.

 

Anabel Laín Aliaga

Gestora de inversiones

Ibercaja Banco