En el análisis económico se utilizan fórmulas matemáticas para intentar ajustar la realidad a las mismas. El problema es que la mente humana es mucho más compleja que un algoritmo, por muy sofisticado que este sea.

Por ejemplo, los carteles de rebajas, descuentos o “Black Friday”. Estos anuncios y noticias siempre se dan desde una perspectiva positiva. Nuestro Yo consumidor se activa y tenemos una mayor predisposición a comprar, dado que vemos que podemos adquirir un producto más barato que su precio habitual. Sin embargo, cuando recibimos noticias de caídas de las bolsas, que casi siempre se dan desde una óptica negativa, nuestro Yo inversor, no actúa de la misma forma. Aparecen los miedos y las dudas que en otros casos no aparecen.Siguiendo la lógica de mi Yo consumidor, tendría que comprar el mismo producto más barato.

Mi Yo comprador de vivienda. Cuando compramos una casa, casi nadie va el primer día a un tasador y pide precio a diario. La tenencia media de una vivienda es muy superior a los 10 años y cuando finalmente se vende no se tiene en cuenta la volatilidad de los precios a lo largo del tiempo porque no se han observado. Mi Yo comprador de acciones se fija mucho más en el precio diario porque es más fácil acceder a ellos. Esta mayor información no hace que actuemos de forma más racional, al contrario hace que seamos más pasionales dejándonos llevar por el corto plazo.

 

Alberto Blasco Cebolla

Gestión Inversiones Banca Privada

Ibercaja Banco