De nuevo la política es protagonista en la desestabilización de los mercados financieros en Europa. Esta vez en dos países del sur de la Eurozona con sólidos datos macroeconómicos: Italia y España.

Tras dos tensas y complicadas semanas, en los próximos días el congreso italiano dará su respaldo al segundo gobierno acordado entre Movimiento 5 Estrellas y Liga Norte una vez ha sido aprobado por el presidente de la República. Es cierto que la inestabilidad política es inherente a los italianos pero no por ello deja de despertar recelos entre los inversores. Por otra parte el respaldo a la moción de censura contra Rajoy ha generado desconfianza adicional. En todo caso, en los bruscos vaivenes de bonos y acciones en los últimos quince días el riesgo político italiano ha pesado más que la incertidumbre en España.

Por desgracia los buenos fundamentales de ambas economías sólo tienen un papel secundario. Su situación económica actual en nada se asemeja a la vigente en 2012 durante la anterior crisis de deuda soberana. Pero hoy no se cuestiona la capacidad de pago de Italia, ni siquiera se contempla su salida de la zona euro. La pérdida de confianza responde al temor al plan fiscal del nuevo gobierno populista y a la reacción de las agencias de rating acerca de la deuda pública. El BCE podría reaccionar retrasando hasta julio su decisión sobre la normalización de tipos, para disponer de más información sobre la situación política italiana y su influencia en crecimiento e inflación.


Anabel Laín Aliaga

Gestora de Fondos de Inversión

Ibercaja Gestión