Si eres uno de esos locos soñadores que alguna vez se ha planteado montar su propio negocio, incluso si eres de esos audaces que ya ha dado su primer paso en esto del emprendimiento, aquí te dejamos los 3 requisitos que deberás cumplir si quieres que ese sueño se convierta no sólo en realidad, sino en éxito. Y no te vamos a decir que cumpliendo con estas tres claves el éxito esté asegurado, pero sí que estarás poniendo unos buenos cimientos. ¿Empezamos?

TRABAJO

Que el trabajo sea la primera de las 3 claves no es casualidad. Si al pensar en emprender te imaginas un camino de rosas en el que trabajas sin horarios y desde la playa, es hora de que vayas desmitificando eso de ser tu propio jefe. Emprender significa trabajar (y mucho).

Por eso, la premisa antes de empezar tu proyecto es que te guste lo que haces, que trabajes con pasión. Abrir una panadería ecológica -por poner un ejemplo- sería malgastar parte de tu vida si en realidad lo que te gusta es diseñar joyería o programar videojuegos.

Esta pasión será fundamental cuando vengan momentos duros, que vendrán. Esa motivación deberá convertirse en el motor de tu negocio. Nunca olvides qué te llevó a emprender. Eso hará que encuentres soluciones a los problemas que surjan por el camino. Porque el viaje hacia el éxito no es una vía recta, sino un sendero lleno de curvas, una aventura con un final por definir en el que lo importante será disfrutar y aprender.

Una vez aclarada esta premisa, es hora de ponerse manos a la obra. Lo primero será observar, escuchar, identificar qué necesita el mercado, qué problemas puedes resolver. De ahí surgirá un producto o un servicio. Sólo conociendo el mercado y sus necesidades podrás comprobar si el negocio en que estabas pensando es viable.

En este sentido, sabemos que el mundo evoluciona a la velocidad del rayo. Por eso debes tener muy presente esa palabra tan de moda: innovación. No te asustes. No se trata de tener ideas geniales cada día (eso sería un plus, pero realmente complicado). En esto de la innovación es importante estar al día no sólo con lo que ocurre en tu sector, sino en otros. ¿Quién sabe si no podrás implantar en tu floristería una app que están utilizando los gimnasios estadounidenses? Lee mucho. Conéctate con otros emprendedores. Bichea redes sociales. Seguro que de ahí extraes grandes ideas.

ACTITUD

Habrás oído mil veces eso de “Está permitido caerse. Levantarse es obligatorio”. Grábatelo a fuego o incluso puedes ponerlo encima de tu mesa de trabajo, cual fondo “chuli” de una beauty youtuber. Y es que la actitud positiva es un must del emprendimiento. ¿Recuerdas lo del sendero lleno de curvas?

En este sentido, no dudes de ti mismo. Es bueno intentar mejorar siempre, así que no le des mil vueltas a cada decisión porque, ante la duda, lo mejor es arriesgarse. Y arriesgarse no significa jugarse todos los ahorros -que no queremos terminar en bancarrota-, pero sí aventurarse a tomar decisiones, a salir de esa zona de confort.

En estos momentos puede ser bueno pedir ayuda. Recuerda que eres un emprendedor, no un superhéroe. Será difícil que consigas tu objetivo si no recurres a los que saben de aquello en que tú flaqueas.

Y esto va asociado otro tema fundamental: el aprendizaje. Antes decía que la innovación debe ser el motor de tu negocio, pero para que esa innovación se produzca, deberás ir adquiriendo conocimientos. Si emprendes solo, te enfrentarás a multitud de tareas que ni siquiera sabías que eran necesarias en un negocio: Contabilidad, análisis de la competencia, atención al cliente, comunicación, etc. Fórmate, fórmate y fórmate.

COMUNICAR

Tanto si coordinas un equipo como si en tu empresa estás tú sólo, la comunicación debe ser una parte vital de tu día a día. Porque, nos guste o no, lo que no se comunica, no existe. Imagínate que organizas la mejor fiesta de cumpleaños de tu vida, con un catering de morirte y un concierto de Rosalía como traca final. Sin embargo, no invitas a nadie. Te aseguro que esa fiesta terminará pronto. Pues lo mismo pasa con tu empresa. Por mucho que hayas diseñado las zapas más increíbles del universo o seas la primera empresa en enviar comida rápida a los mejores festivales veraniegos, si no llegas a la gente, no triunfarás. Eso sí, aquí tenemos una buena noticia. En esto de darse a conocer las redes sociales están ayudando mucho. Facebook e Instagram pueden convertirse en grandes aliados. Si no, que se lo pregunten a María Fernández Rubíes.

Y comunicar no se trata sólo de transmitir ideas, sino también estar abierto a escuchar a los demás. Presta atención a sus consejos, sus experiencias. Esto incluye a tu equipo, por supuesto. Rodéate de gente que te aporte, expertos en las materias en las que tú no lo seas tanto. Eso sí, con filtro. No todo el mundo sabe de todo. Piensa quién te está aconsejando qué. ¿Es fiable? ¿Cuánto sabe esa persona del tema? Cuestiónalo, cuestiona todo, incluso lo dicho en este post =)