Un artículo de Enrique Lluva, Subdirector de Renta fija

Mañana, tendrá lugar en Letonia, concretamente en Riga, una reunión de enorme expectación en el seno del BCE, generada por el propio Banco Central y alguno de sus dirigentes más destacados.

La cierta ralentización en el ciclo mostrada por los datos del primer trimestre, unida al cada vez mayor ruido de sables en el ámbito de la guerra comercial y las turbulencias italianas, parecían conducirnos a un retraso en el anuncio de modificación en las políticas monetarias de nuestro banco central. Sin embargo, desde el propio BCE, de la mano de su economista jefe, Peter Praet, circuló la opinión de que ha llegado el momento de empezar a deliberar la estrategia de salida en materia monetaria y, probablemente, concretarla en datos el 26 de julio, próxima reunión de tipos.

Por su parte, el mercado ha puesto en precio en los últimos días esta situación, llevando los indicadores monetarios de corto plazo, como el valor del EONIA en año dentro de un año o el precio del bono alemán a 2 años, a niveles muy cercanos a máximos del año.

En esta misma semana se acentúa más si cabe la expectación de algún cambio en el mensaje del BCE, por un mercado italiano en clara recomposición y el encuentro del martes entre los máximos representantes de Corea del Norte y EE.UU., que ha desplazado la guerra comercial de las primeras páginas. Además, se reunirá con posterioridad a una nueva subida de tipos en EE. UU.

Desde Imantia creemos que el BCE anunciará este mismo jueves que se encuentra ya en la fase de discusión y análisis de la mejor forma de llevar a cabo la finalización del programa de compras que, probablemente, concretará en tamaños y plazos en la reunión del próximo mes. Cualquier otra información concretando la duración del “well pass”, hasta la primera modificación de tipos de interés o la vía concreta de hacerlo, estaría por encima de nuestras expectativas y del mercado.