¿Te acuerdas de cuando no existía Internet? Yo tampoco. Si era impensable que algún día pudiésemos pagar con el móvil o transferir dinero a nuestros amigos en unos minutos, imagínate abrir una cuenta en el extranjero. Eso debía ser para los más afortunados. Irse al país donde residiría parte de tu dinero debía estar genial, pero no creo que fuese lo más cómodo. Sin embargo, con la digitalización todo se simplificó, y llevar el dinero al extranjero está hoy al alcance de cualquiera.

Lo que está claro es que no hay que pertenecer a la lista de Forbes para tener una cuenta bancaria fuera de España. Pero es importante que, si quieres trasladar tu dinero a otro país para asegurarlo o simplemente para obtener más rentabilidad, te informes de las condiciones y normativas de cada sitio. Tampoco es cuestión de que te metas en un laberinto sin salida.

Si eres ciudadano de la UE, no tendrás muchos problemas, pero ¡ojo! en algunas ocasiones ciertos bancos exigen vivir en el país o tener un trabajo allí.

Entonces… ¿qué país elijo?

Para ahorrarte sustos inesperados, lo primero que deberías hacer es investigar la cobertura que va a tener tu dinero en caso de que el banco quebrase.

Ya sabemos que esto no es el pan nuestro de cada día, pero como nada es imposible es recomendable que busques países que tengan un Fondo de Garantía de Depósitos para que tu dinero esté garantizado pase lo que pase. ¡Tranquil@ que no tendrás que cruzar el charco para encontrarlo! Todos los países de la Unión Europea cuentan con este fondo para cuidar y proteger nuestros ahorros si hubiese quiebra. En 2010, la legislación de la UE incrementó la “protección” a 100.000€ por depositante y banco. Respiras con más calma, ¿verdad?

¿Totalmente legal?

Más legal que la rubia de la peli. Igual estás leyendo este artículo y pensando en los famosos paraísos fiscales que han arruinado a más de uno, pero no.

Eso sí, todo dinero que se precie tiene que estar justificado cuando hagas la declaración de la renta. Para las cuentas corrientes del exterior, se utiliza el modelo 720. Si eres de los que tiene dinero fuera desde el año pasado, no esperes mucho que solo te queda un mes para presentar este documento (1 de enero hasta el 31 de marzo del año siguiente).

En el caso de que la cantidad que tengas en el exterior supere el millón de euros, el Banco de España entra en juego y ahí tendrás que informar a este organismo a través de la Encuesta sobre Transacciones Exteriores (ETE) que sustituye los modelos que existían anteriormente (DD1, DD2, PE2, CC1, CC2…).

Después de toda esta información, ya corre de tu mano “guardar” o no parte de tu dinero en una cuenta extranjera. Es cierto que cuando vayas de viaje a un país en el que tengan el euro, esa cuenta te quitará del cobro de comisiones que tenemos el resto de los mortales cuando nos vamos de vacaciones fuera de España, y tenemos que sacar dinero. Parece que no, pero es un “pellizquito”. Si abres la cuenta en un país con una moneda diferente, podrías tomártelo a modo inversión por el tipo de cambio. Pero cuidado… que igual que se revaloriza puede ocurrir todo lo contrario y llevarte un disgusto. ¡Aunque espero que esto no te pase!