Un artículo de Mª Sierra Sánchez Serrano.

La volatilidad ha sido la gran protagonista de los mercados financieros este año y, según parece, ha venido para quedarse. Las decepcionantes rentabilidades en la mayoría de los activos están “bajando del caballo” a numerosos inversores mucho más aversos al riesgo de lo que imaginaban, y no encuentran consuelo ni siquiera en los productos financieros más conservadores.

Llegados a este punto, quiero recordaros el papel que juegan los fondos garantizados o Buy and Hold, como alternativa de inversión no sólo para aquellos inversores tradicionales de depósitos, los cuales se encuentran en rentabilidades negativas o poco atractivas, sino también para aquellos que desean diversificar sus carteras usándolos como refugio temporal, aprovechándose así de sus ventajas fiscales hasta que “las aguas” vuelvan a su cauce.

Grandes han sido los esfuerzos de la industria en los últimos años, desde el ámbito legal como desde el lado del supervisor, por convertir estos fondos en un producto más trasparente y fácil de entender, independientemente del conocimiento financiero del inversor.

Recordad que un fondo garantizado tiene un vencimiento determinado en el que, como mínimo, preserva el capital inicial ofreciendo adicionalmente una rentabilidad extra, fija o variable o una mezcla de los dos, siempre que se mantenga la inversión a vencimiento. Goza del compromiso de una entidad garante que aportaría la cantidad necesaria en caso de que la evolución de la cartera del fondo no llegase a alcanzar la inversión inicial y la rentabilidad aseguradas. Además, son práctica habitual las ventanas de liquidez que permiten al inversor reembolsar total o parcialmente el capital sin pagar comisión de reembolso. El Buy and Hold conserva todas las características del fondo garantizado, sólo que no cuenta con el compromiso de una entidad garante, sino que tiene como garantía los activos que constituyen la cartera del fondo.

Es importante comentar que, a pesar de ser productos que se comercializan a través de redes bancarias, estos fondos están completamente desvinculados de la cuenta de resultados de las mismas. Es decir, la evolución del negocio bancario no afectaría en ningún caso al inversor de dichos fondos. Por último, y no por ello menos relevante, no existe coste fiscal en el traspaso de fondos. Además, si el fondo se suscribe bajo el marco de pensiones, goza adicionalmente de su correspondiente reducción fiscal, siempre y cuando no se exceda del límite de aportación establecido por ley, no pudiendo disponer del capital hasta que no disfrutemos de la tan ansiada jubilación.

Vamos a echar un vistazo a la evolución de la industria de fondos en el año y durante octubre, en el que sólo presentan crecimiento las categorías conservadoras, garantizados y monetarios.

Por último y recurriendo al título del artículo “a mal tiempo buena cara”, los fondos garantizados o Buy and Hold son el refugio adecuado no sólo para los inversores más aversos al riesgo, sino para aquellos que aún soportando cierta volatilidad prefieren diversificar sus riesgos.

No es necesario reembolsar y aflorar minusvalías inútilmente cuando existen este tipo de productos. Recordad que las inversiones en fondos tienen un horizonte temporal de medio y largo plazo para que les permita aflorar sus potenciales rentabilidades, así que no nos dejemos llevar por la volatilidad del corto plazo. Y lo dicho “a mal tiempo buena cara” y mucho ánimo.