Finalmente llegó el momento de ir aclarando en qué punto estamos después del  “mazazo”  que supusieron los resultados del  referéndum del pasado junio, cuando la sociedad británica optó por una salida de la Unión Europea.

Pasado un tiempo en el que se ha ido asimilando que esto es una realidad, quedaba por ver las declaraciones oficiales.  La primera ministra, Theresa May, confirmó, y  de manera solida,   que Reino Unido dejará de ser parte de la UE.

Los principales asuntos sobre los que se centró su discurso fueron:

Abandono del mercado único, confirmando la voluntad de la soberanía nacional haciendo hincapié en el control de los flujos migratorios.
-El  acuerdo debe ser  ratificado y aprobado por ambas cámaras.
- Se mostró conciliadora de cara a las negociaciones con la UE.
- “ Dejaremos la UE , pero no Europa”

En cuanto a las conclusiones que se pueden extraer de todo ello,  da la sensación de que Reino Unido desea un traje a medida, con las ventajas de pertenecer al conjunto de países que forman la UE, pero siendo selectivos sobre las obligaciones derivadas de ello.

Sobre las próximas citas,  queda pendiente la validación del Parlamento a lo votado el pasado 7 de diciembre y ya con mayúsculas el próximo 31 de marzo, donde se debería activar el Artículo 50 para el arranque oficial de las negociaciones entre Reino Unido y la UE.

El mercado reaccionó de manera moderada, la bolsa Inglesa tuvo ligeras caídas pero lo más destacable fue la  fuerte revalorización que tuvo la libra, quizá, debido al hecho de que las negociaciones no supondrán una ruptura drástica, que podría no afectar tan agresivamente al comercio.