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Convulsión bursátil


Escrito 11 Aug 14
Ucrania, Irak, Gaza, Argentina, virus del Ébola, datos macro, resultados empresariales,… hasta el mismísimo Espirito Santo (perdón por el chiste fácil) nos han llevado a perder, en apenas una semana, todo lo ganado en el año en bolsa, al menos en los mercados europeos. Los bajistas, los timoratos o los neófitos estarán encantados y repitiendo los manidos mantras de que no merece la pena invertir en bolsa, que los riesgos son muy altos para lo que se obtiene; empezaremos a oír hablar de volatilidad, incluso a aquellos que no saben ni lo que es ni, mucho menos, cómo se calcula o qué nos indica.
 
Todo es entendible, todas las opiniones son válidas y, por supuesto, respetables, pero siempre que se hagan desde el rigor y el conocimiento. A éstas son a las que me refiero, el resto, sinceramente, no me interesa. Sin ánimo de ofender a nadie, más bien todo lo contrario, creo que el que no es capaz de asumir las oscilaciones bursátiles no debería invertir en bolsa, así de simple. No es un producto adecuado, apto o idóneo para él. No pasa nada, tampoco a todo el mundo le gusta Led Zeppelin, el morteruelo o un crucero por el Mediterráneo y nadie se escandaliza por ello.
 
Para los, como yo, (sufridores) inversores en bolsa, intentar resumir qué es lo que ha pasado para que los mercados hayan caído tanto en tan poco tiempo es sumamente complicado. En su extraordinario libro “Pensar rápido, pensar despacio”, Daniel Kahneman nos advierte de los riesgos de tratar de racionalizar a posteriori hechos pasados, tratando de obtener con ello pautas para el futuro. Las bolsas han caído porque, de vez en cuando, lo hacen. Es su devenir y este negocio funciona así. ¿Se acaba el mundo? ¿Nos vamos a contagiar todos de un virus letal? ¿Estamos al inicio de la Tercera Guerra Mundial? ¿Europa entra de nuevo en profunda recesión? Yo creo que la respuesta a todas estas preguntas es NO, alto y rotundo.
 
¿Es, por tanto, momento de comprar bolsa? Depende, pero hoy estamos comprando, de media, un 10% más barato que hace unos días. Si un producto que nos gusta y al que le tenemos echado el ojo de repente baja de precio, ¿lo comprarían? Como mínimo uno debería sentirse tentado. Por último, salvo que a alguna de las preguntas del párrafo anterior (o a otras similares) respondan sí, mi recomendación es que, como mínimo, a estos niveles no vendan.
 
Nos vemos en septiembre.
 

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