Un artículo de Enrique Lluva.

 

Mario Draghi, romano de 72 años y economista. Ha desarrollado puestos de notable responsabilidad tanto en el plano privado, Vicepresidente para Europa en Goldman Sachs, como en el público, Gobernador del Banco de Italia y Director Ejecutivo del Banco Mundial. Desde 2011 es presidente del BCE, puesto que ostentará hasta el otoño de este mismo año.

Además, ha sido el encargado de pilotar la política monetaria europea durante la peor crisis financiera de la historia. ¿Recuerdan aquella frase pronunciada el verano de 2012?: “Desde el Banco Central haremos todo lo que sea necesario para que no se rompa el euro y créanme que será suficiente”. Pues bien, el pasado martes, en la reunión anual que organiza el BCE en Sintra, protagonizó otra intervención que tiene muchas posibilidades de situarse a la altura de la ya mencionada: “La institución está preparada para utilizar todos los instrumentos posibles para asegurar su objetivo de una inflación próxima al 2%. Hay que añadir que entre las opciones que se pueden usar, está la rebaja de tipos de interés y la reactivación del programa de compras de deuda”.

Llama la atención la contundencia de estas afirmaciones, en un escenario macroeconómico que no resulta, en principio, muy adverso. Le acompañan las estimaciones de crecimiento global más recientes de los organismos internacionales más importantes. No parecen un desastre. Es más, las previsiones para 2020 mejoran sobre los registros que se esperan para 2019.

Además, los mercados descuentan actuaciones como las anunciadas por el banquero central. En el siguiente gráfico les muestro el descuento que se hace de los tipos de interés en Europa para 2020, 10 p.b. por debajo de los niveles actuales. También esto llama la atención.

La clave la tiene, como expresó el propio Draghi, el desanclaje de expectativas de inflación que se está produciendo en la zona euro.

Aquí les presento la referencia de precios más seguida por la autoridad monetaria: la estimación de inflación a 5 años dentro de 5 años. Bueno, pues tras 7 años de intervención continuada en los mercados, tras dejar los tipos de interés a cero y comprar, aproximadamente, un tercio de la deuda pública emitida en Europa, esta referencia se situaba en mínimos históricos, amenazando el único mandato que tiene el BCE: la estabilidad de precios.

De aquí la contundencia de las palabras del banquero central. Miren la reacción al alza, que se produjo en este indicador nada más terminar su alocución. Pasó del mínimo de 1,13 a 1,26 tan sólo dos días después. Así que, de momento, daremos credibilidad a sus palabras.

Los mercados entienden probable que tenga que volver a coger su fusil, y, recuerden, nunca te pongas en frente de un banquero central.