Un artículo de Rafael López de Novales.

El tamaño del balance no les preocupa. Alemania tiene emisión neta negativa, por lo que la finalización del programa de compras no deberá suponer problema alguno. Otro cantar es lo que pueda suceder en los países periféricos, que todavía ven crecer su apelación al mercado de deuda.

Se nos ocurren potenciales activos que podrían sufrir daños colaterales si Draghi levantase sus cartas antes de tiempo: La deuda de los países periféricos, que están en un momento dulce, el crédito y el euro, que se ha apreciado intensamente en los últimos meses.

Decía Nixon “Aprendí que la gente que tiene buenas cartas usualmente habla poco y en voz baja; mientras que los que van de farol tienden a hablar alto y así se los puede reconocer”.

Draghi, que nos había acostumbrado a grandilocuentes declaraciones, lleva una larga temporada con un perfil silencioso. Parece que lleva jugada.

El resto de jugadores desea ver sus cartas, mientras que se eleva la apuesta. Más tiempo con tipos bajos hará que sea más complicada la salida. Pero Draghi no se amilana y ve la apuesta.

Independientemente del momento en que el BCE levante sus cartas, éstas nos muestran el fin del programa de compra de activos y una vez que los mercados se hayan acostumbrado a la nueva situación, habrá una moderada subida de tipos.

Se puede poner fecha: septiembre o diciembre para la terminación del programa de compras y mitad de 2019 para la primera subida de tipos. Salvo circunstancias inesperadas éstas llegarán.

“Nadie gana siempre en el póquer, y el que dice que lo hace o miente o no juega póquer.” – Amarillo Slim

Por eso seguimos manteniéndonos cautos en cuanto a duraciones y siendo cada vez más selectivos en cuanto a crédito. La subida de tipos friccionará con la renta fija, cuya rentabilidad apenas puede soportar caída en el precio de los bonos. Es el momento de invertir de forma más táctica, seleccionando gestores activos de renta fija, que se adapten a unos mercados más volátiles.