Ni uno, ni dos, ni tres… hoy hace 52 años que apareció el primer cajero automático. Fue en 1967 cuando John Shepherd-Barron llegó un día un minuto más tarde del cierre a la sucursal y no le permitieron sacar dinero (Qué drama, ¿no?). Está claro que este escocés llevó al máximo la expresión de “todo tiene solución en la vida menos la muerte”, y decidió inventar el cajero para obtener efectivo sin necesidad de ser atendido personalmente.

Hace unos años nadie se imaginaba la vida sin él. Y ahora se la imagina más de uno. No niego que aún siga siendo importante, pero cuando queramos darnos cuenta (yo te diría que en un futuro bastante próximo), las monedas y los billetes habrán ido al mismo saco que los discos. Y si continúas teniendo dudas, pregúntale a un “millennial” (o, en su defecto, a mí). Si me voy de viaje es posible que pierda 5 minutos en retirar efectivo del cajero más cercano, pero sino, no me separo de mi tarjeta. Como E.T. y su casa. Y te diría que es una relación amor-odio. Está visto y comprobado que nos hace gastar mucho más y ahorrar menos de lo que deberíamos.

Está claro que muchos “millennial” no habrán tocado una cartilla bancaria nunca. La mayoría no la consideran ni útil ni práctica al tener la posibilidad de actualizar sus movimientos bancarios a golpe de un solo click (más rápido, imposible).

Y es que, según el estudio de BBVA Data & Analytics de 2018, los usuarios de 18 a 35 años realizan únicamente un 20% de sus pagos en efectivo, mientras que el 80% restante lo hace a través de tarjeta (cifra un tanto demoledora). Ser nativo digital y formar parte de la era tecnológica obliga de algún modo a las entidades financieras a avanzar y estar atentas a las necesidades de los jóvenes. Sin embargo, si pegamos un salto de edad y les preguntamos a nuestros abuelos, el dinero en efectivo tendrá un gran protagonismo. El estudio muestra que los mayores de 60 años retiran un 33,2% más de dinero en cajeros que el resto de los usuarios.

Y si te vas a las grandes ciudades, a la pregunta: ¿En efectivo o tarjeta?, …BINGO…, escucharás siempre la segunda respuesta.

Entre 2015 y 2018, según el mismo estudio, Madrid y Barcelona incrementaron sus transacciones con tarjeta en un 170%. En las ciudades medianas “solo”  un 92% mientras que, en las pequeñas, un 47%.

¿Y qué hay de operar digitalmente?

Es probable que la aparición de “Bizum” haya traído alegrías a más de uno. A veces, hacer transferencias es un rollo y esta herramienta permite el traspaso de dinero de forma inmediata. Una razón más que ha provocado que el “millennial” se aleje del efectivo. Y de los amigos “morosos” también