Un artículo de Rafael López de Novales.

El principal error que solemos cometer es pensar de forma lineal, sin tener en cuenta la dimensión temporal de la decisión. Se puede estar acertado en el nivel de llegada, pero el camino suele estar lleno de curvas. Si conseguimos no salirnos de la carretera, en el mejor de los casos los pasajeros pueden llegar mareados.

La teoría dice que la normalización de la política monetaria que está llevando a cabo la FED y la que va a empezar el BCE implica tipos más altos, pero si es progresiva y moderada, no tiene por qué afectar de forma severa a los diferenciales de crédito y a la bolsa.

En teoría, la teoría y la práctica coinciden, pero en la práctica nunca lo hacen”. Y eso es lo que está sucediendo. La retirada de liquidez y las subidas de tipos están haciendo caer a los distintos activos como si fueran fichas de dominó.

Primero cayeron los bonos del gobierno y la deuda emergente, y ahora caen las bolsas y el crédito. En esta circunstancia no suele haber activo refugio. La diversificación no está funcionando.

Esa caída simultánea está infligiendo un duro castigo, sobre todo, a aquellos inversores de perfil conservador. La brusquedad de la corrección impacta también a las estrategias de seguimiento de tendencias y, a las long-short de renta variable y crédito.

Hasta el mes de octubre, las estrategias de más riesgo, renta variable y high yield, mantenían el tipo, pero con la caída generalizada, los inversores reducen el riesgo de sus carteras, vendiendo aquellas posiciones que consideran más arriesgadas, y las que han tenido un comportamiento más decepcionante.

Entre esas posiciones, hay estrategias de retorno absoluto, que sobre el papel ofrecían una descorrelación frente a la renta fija y a la renta variable.

Al final, en movimientos bruscos y repentinos y con tipos de interés al alza, es difícil evitar las caídas. Aunque desde el lado macro, no hay datos que presagien una recesión.

Lo que mandan son los flujos y, por el momento, los inversores no paran de vender. No hay inversiones milagrosas, pero en este escenario, minimizar el riesgo de duración y de crédito es lo más recomendable.

En Imantia Capital, además de por tener porcentajes elevados de liquidez, hemos invertido en titulizaciones y ABS, que ofrecen cupones flotantes y alta calidad crediticia.