No vamos aquí a detallar las medidas anunciadas por el BCE, de sobra conocidas. Creo que resulta más interesante destacar las reacciones de algunas variables financieras a la decisión y el grado de éxito del BCE en opinión del mercado.

Considerando que el objetivo del BCE en un primer momento es relajar las condiciones financieras de la economía europea para que se recupere el crédito y con ello la senda de recuperación económica que lleva aparejado un repunte progresivo de la inflación, podemos echar un vistazo a la cotización de las expectativas de inflación para los próximos 5 años.

Como hemos comentado en artículos anteriores, la caída del petróleo llevó a una sobrerreación de las expectativas de inflación descontadas en mercado de modo que sólo hace unos días la inflación estimada para los próximos 5 años estaba en ¡-0.28%!. La decisión del BCE lo ha llevado a un escenario de baja inflación pero no de deflación, cercano al 0.30%..

¿Significa este repunte de la inflación esperada un tensionamiento de las condiciones financieras? De ninguna manera. Supone una normalización del ciclo que beneficia a la percepción del riesgo de crédito como hemos visto en los spreads de los bonos corporativos y, especialmente, en la deuda periférica. En el gráfico siguiente podemos ver cómo la prima de riesgo de España frente a Alemania continúa su proceso de reducción.

Por último, el BCE sigue consiguiendo ese efecto que, sin estar entre sus objetivos, resulta clave para apuntalar la recuperación vía sector exterior hasta que la demanda interna gane tracción, esto es, la depreciación del euro.

Como decíamos ayer, es un buen comienzo para impulsar el ciclo económico, que debe verse apoyado por políticas fiscales menos restrictivas. Con permiso de Alemania. De nuevo.