En el mundo de la inversión, como ya hemos comentado en ocasiones anteriores, es clave saber cuáles son tus objetivos de inversión y tu situación financiera antes de lanzarte a comprar.

Pues bien, en un entorno como el actual, de crecimiento global no demasiado robusto y sin presiones inflacionistas, ese principio básico se convierte en crítico por el simple hecho de que cada unidad adicional de riesgo asumido conlleva una unidad menor en rentabilidad esperada, como explicamos en nuestras jornadas con inversores.

Me explico. En un entorno normalizado, dentro del asset allocation de una cartera de fondos podemos señalar un escalar de rentabilidad riesgo donde aparecerían, por orden de riesgo y rentabilidad esperada, desde los fondos monetarios hasta los sectoriales de renta variable pasando por fondepósitos, renta fija corto, renta fija largo, mixtos, etc.

Pues bien, en la medida en que la recompensa por el riesgo cada vez es menor o, con otras palabras, dado que las expectativas de rentabilidad de los activos de riesgo se han reducido, el inversor debería tener muy claro qué pasos da en ese teórico escalar.

A modo de ejemplo, si la expectativa de rentabilidad de un fondo de renta fija corto se acerca al 2% y la de un mixto de renta fija se mueve entre un 3,5-4%, deberíamos preguntarnos si podemos asumir esa volatilidad extra para un premio tan escaso.

Claro está, todo depende de lo que uno espere de los activos de riesgo. El escenario más probable a corto plazo es de inflación cercana a cero en línea con la ausencia de presiones salariales por exceso de capacidad en las principales economías y, por ende,  un consumo privado que crecerá de manera muy moderada, impactando en ventas y beneficios.  Con estas expectativas y la política seguida por los bancos centrales, parece poco probable asistir a la llamada “gran rotación” de la renta fija hacia la renta variable, al menos en los primeros meses del año. Si a eso le añadimos las diferentes fuentes de incertidumbre en el horizonte más cercano ( elecciones en Grecia, Rusia….) creemos que hay motivos de sobra para la cautela.

La búsqueda de rentabilidad en un entorno de tipos cero sigue y seguirá  siendo una tarea complicada. Por todo ello, encontrar tu sitio como inversor en una teórica frontera eficiente ( de rentabilidades y volatilidades esperadas) resulta la mejor receta para evitar malas experiencias en 2015.