Los deportistas de éxito pueden llegar a ganar inmensas cantidades de dinero. Sin embargo, al terminar sus carreras deportivas, muchos de ellos llegan a perder todas sus riquezas, debido a malas decisiones o a una mala gestión de su fortuna. Estas son algunas de las estrellas y leyendas del deporte mundial que pasaron de tenerlo todo a la ruina. Baloncesto, fútbol y boxeo son los deportes con más casos de la lista:

Allen Iverson: MVP de la temporada de la NBA. Rookie del año de la NBA. Once veces All-Star. El jugador de la NBA se retiró en 2013 totalmente arruinado pese a ganar más de 150 millones de dólares durante sus quince años de carrera. Su mansión de Atlanta, valorada en 4,5 millones de dólares, fue subastada en 2012 tras ser desahuciado. No es un caso aislado: un estudio de la revista Sports Illustrated publicado en 2009 rebeló que el 60% de los jugadores retirados de la NBA entran en bancarrota en los primeros cinco años tras dejar la liga.

Christian Vieri: Dos ligas, una Recopa, una Copa y una Supercopa. Dos pichichis. Juventus, Atlético de Madrid, Inter de Milán, Fiorentina y selección italiana, entre otros. Vieri fue uno de los delanteros de mayor renombre en su época. A pesar de las decenas de millones de euros que ingresó a lo largo de su carrera como futbolista, ahora se encuentra arruinado. El ex delantero perdió sus últimos 16 millones en inversiones fallidas. Y es que un estudio de la consultora Schips Finanz asegura que el 50% de los futbolistas europeos se arruina al poco de abandonar el deporte, un porcentaje que en Estados Unidos asciende al 78%.

Antoine Walker: Otro campeón de la NBA que no supo gestionar su fortuna. Una vida llena de lujos y la crisis inmobiliaria arrasaron los 110 millones de dólares que acumuló durante sus años en activo. “Durante mi carrera fui como un cajero automático”, aseguró el jugador, que gastó todo su dinero en su mansión de Chicago, coches, joyas y en su familia y amigos.

Paul Gascoigne: Fue uno de los jugadores ingleses más destacados de los años 90. La adicción al alcohol y a las drogas dilapidaron su fortuna. Se gastó parte de los 17 millones de euros que ganó a lo largo de su carrera en una clínica de desintoxicación. En 2010, el ex futbolista cayó en la pobreza, perdió su casa y se declaró indigente.

Iván Zamorano: La mala asesoría y peores inversiones arruinaron al delantero chileno. Ahora, el ex futbolista del Real Madrid se enfrenta en los tribunales a tres demandas que suman casi 3 millones de euros y que ya han provocado el embargo de su casa y de otras propiedades.

Mike Tyson: Campeón mundial de boxeo, recaudó 300 millones de dólares en toda su carrera. Acusó a un promotor de haberle estafado 100 millones y gastó otros 9 en los abogados que llevaron su divorcio. Entre otros despilfarros, se gastó 400.000 dólares en una fiesta de cumpleaños y 8.000 al año en alimentar a sus mascotas, dos tigres de bengala. En 2003, Tyson debía 27 millones de dólares.

Evander Holyfield: Durante sus 24 años como boxeador profesional ganó cerca de 250 millones de dólares. En una sola pelea contra Tyson, Holyfield se embolsó 34 millones de dólares. Su mansión en Atlanta, con 109 habitaciones y 17 baños, fue subastada tras una denuncia de impago. Holyfield ni siquiera podía pagar la manutención de uno de sus hijos, de 3.000 dólares al mes.

George Best: Balón de Oro en 1968, siempre reconoció tener problemas con las drogas y el alcohol. Incluso pasó tres meses en la cárcel por conducir ebrio. Pronunció la famosa frase: “He gastado mucho dinero en mujeres, alcohol y automóviles. El resto lo he desperdiciado”.

Scottie Pippen: Miembro de uno de los mejores equipos de la historia del baloncesto, Pippen embolsó más de 120 millones de dólares en sus 17 temporadas en la NBA. El derroche, la mala planificación financiera y la gran cantidad de inversiones fallidas en malas ideas de negocio lo llevaron a la quiebra. Según publicó el Chicago Tribune, Pippen prestó 17 millones a su asesor personal en el año 2000, un dinero que no volvió a ver. Terminó vendiendo su mansión a un precio muy inferior a su valor original.

Michael Vick: el jugador de fútbol americano perdió un contrato por 130 millones de dólares con su equipo, además de 8 millones en patrocinios, después de ser encarcelado por organizar peleas clandestinas de perros.