Un artículo de Enrique Lluva.

Los tipos de interés en la zona euro están muy cerca de mínimos históricos y los diferenciales de crédito ya han conseguido compensar ampliamente las pérdidas de 2018, por lo que hoy ofrecen rentabilidades ya positivas contemplando el periodo completo.

Los mensajes y acciones paulatinamente más “dovish” que nos llegan desde los bancos centrales y unos datos económicos, sobre todo en Europa, que parecen no poner fin al bache del primer trimestre de este ejercicio, están detrás de estos movimientos que hacen que los inversores estemos cómodos invirtiendo en renta fija con plazos cada vez más largos. ¿Por qué? Debido al confort que nos proporciona esta actitud de los reguladores.

En Imantia hemos incrementado la duración de nuestras carteras de crédito a lo largo de este año. Pero dos prevenciones: Por un lado, el incremento del nivel de inversión y duración lo estamos acometiendo mayoritariamente en deuda privada IG y, por otro lado, estamos diversificando en activos que descorrelacionen de la marcha global de la renta fija.

En este sentido, hemos formado una cartera que supone, aproximadamente, el 25% de nuestro nivel de inversión en activos que hemos agrupado bajo la denominación de “Real Estate”. Creemos que son de los pocos activos realmente alternativos a todo lo financiero, allá donde los bancos centrales no han conseguido hincar plenamente sus garras.
 

Lo estamos “jugando” a través de cuatro segmentos de inversión:

-Titulizaciones hipotecarias: Mayoritariamente españolas y portuguesas, que contienen hipotecas concedidas entre 2006 y 2007 con una calidad crediticia media de AA y tipos de inversión entre el 0,80% y 1,25%.

-Fondos de titulización hipotecaria: Especializados en inversión en activos ingleses y centroeuropeos.

-Cédulas hipotecarias, sobre todo italianas y portuguesas. Activos de gran solvencia avalados por la entidad que las emite y por los activos hipotecarios que contienen.

-Deuda senior emitida por entidades vinculadas al Real Estate como Merlin Properties, Sato, Hammerson etc.

¿Por qué hemos elegido esta temática?

Principalmente por la profunda descorrelación que mantiene respecto al resto de la cartera.

Vean el análisis de esta variable de los activos comentados frente a los activos que más comúnmente están representados en nuestras carteras. Hay incluso signos negativos.

Este marco de correlaciones nos ayuda a mitigar los movimientos y la volatilidad que pueda generar la asunción de unos mayores niveles de duración de crédito en las carteras. Por esto, nuestro fondo Imantia Renta Fija Flexible acumula en el año una volatilidad anualizada inferior al 1%.