Un artículo de Francisco Blasco, Responsable de Renta Variable y Fondos de Fondos.

Como decía aquel gran torero español: “En dos palabras, “im – presionante”. Así podríamos definir el comienzo del año en renta variable (EuroStoxx-50 +5,4%), sobre todo, después del nefasto último trimestre del 2018, en el que el EuroStoxx-50 obtuvo una rentabilidad negativa del -11,7%. Por sectores, los que mejor lo están haciendo en este principio de año, aún podría quedarles algo de recorrido al alza:

Pero ni las cosas estaban tan mal en 2018, ni las cosas están tan bien unos días después.

Lo que ocurrió en 2018 es que todos los factores de riesgo, tanto externos a los mercados financieros (guerra comercial entre USA y China, Brexit y riesgo político en UK, presupuestos en Italia, OPEP, los chalecos amarillos en Francia, etc.), como internos (endurecimiento de las políticas monetarias por parte de los Bancos Centrales, dudas en la evolución del crecimiento del PIB, una inflación que no termina de crecer,...) sembraron de dudas a los inversores que, ante la falta de confianza, empezaron a deshacer posiciones. En este punto es donde entran en juego los sistemas automáticos de trading que, conforme iban tocando niveles los índices, inundaban de papel al mercado, haciendo que la confianza de los inversores siguiera desplomándose, de manera que unos retroalimentaban a los otros.

¿Y ahora qué? Pues en el mes de enero, o para ser más precisos, desde el 27 de diciembre que se marcaron los mínimos, los inversores nos dimos cuenta de que las cosas no estaban tan mal. Los precios que alcanzaron la mayoría de los índices y valores eran precios que descontaban una recesión de la economía en toda regla. Llegamos a niveles de PER no vistos desde los peores momentos de la crisis financiera del 2008.

Y, aunque es cierto que en 2019 podríamos ver una desaceleración de las principales ratios, tanto macroeconómicas como empresariales, también es cierto que van a seguir en positivo, señalando una desaceleración de la economía, pero de una economía que todavía sigue creciendo de manera positiva.

En el artículo anterior comentábamos “La resolución de cualquiera de los conflictos que hemos mencionado puede llevar a un rally de mercado temporal que le lleve a los niveles de valoración a los que debería cotizar por fundamentales.” Pues bien, eso es lo que ha ocurrido. De los factores geopolíticos, todavía nos queda en pie la guerra comercial y el Brexit, pero parece que, en mayor o menor medida, y salvo sorpresa drástica, descontado por el mercado.

De los riesgos propios de la economía, los bancos centrales se han dado una tregua flexibilizando su política de subida de tipos y reducción de balances en función de los datos macroeconómicos que vayamos conociendo. En macroeconomía estamos conociendo datos de sentimiento que, al igual que el mercado, invitan a la esperanza. A nivel empresarial, se ha empezado a publicar los resultados del 4T2018 y, aunque son negativos, el foco se sitúa sobre las expectativas para 2019. La parte positiva es que los precios ya descontaban beneficios y expectativas muy reducidas, por lo que cualquier número “cercano” a la normalidad será el detonante de un fuerte rally. Como ejemplo, podemos fijarnos en las publicaciones de los principales bancos americanos y su posterior evolución en bolsa.

Y, por todo ello, el mercado subiendo más de un 5%. Pero, no olvidemos que el 2018 empezó de una manera parecida…