No es una novedad, ni mucho menos, pero regresar de unos días fuera de las pantallas y ver el índice de referencia de renta fija europea, el Bloomberg Barclays Pan-European Aggregate, con una rentabilidad de 0,20% y una duración modificada de 6,83 me ha hecho pensar en aquello de la cesta, los huevos y lo del vaso medio lleno o medio vacío.

Sobre la cesta, el Banco Central Europeo ha decidido seguir sumando más políticas monetarias expansivas, que se han ido ampliando con activos adicionales en su programa de compras, así como la “promesa” de que lo hará durante el tiempo que haga falta para que funcione. Mirando el mercado y la evolución de los activos de renta fija europea, por ejemplo el índice que mencionaba arriba, parece que este sentido los programas de compra funcionan y soportan al mercado. No obstante, lo que no queda tan claro es que a meses del final del programa de compras, todas estas medidas hayan funcionado para reactivar crecimiento, actividad o generar inflación, es decir, el traspaso a la economía real.

Sin profundizar en el tema del sector financiero europeo, podríamos confirmar que  la política de tipos bajos ataca directamente a los márgenes de la banca, su beneficio. Por lo tanto, uno de los principales participantes en la transmisión de las políticas europeas hacia la actividad empresarial entra en una espiral complicada de resolver. Por ello, desde Europa sería positivo volver a la base y recordar que existen vías adicionales, abriendo la cesta de la política fiscal.

Volviendo a la órbita del inversor, dicha situación permite dos puntos de vista. La primera es ver el vaso medio lleno, confiando en la fortaleza del BCE y su efecto sobre los activos, tanto susceptibles como no, de formar parte de su balance, considerando que cero no es límite y que esta situación es estable. Desde esta perspectiva, la flexibilidad para ampliar límites de duraciones o rating es más común o habitual de lo que en otras circunstancias sería, lo que desequilibra la balanza de rentabilidad-riesgo del lado de este último.

El otro punto de vista sería ver el vaso medio vacío, ser más racionales, volver a reconsiderar los fundamentales y abrir el espectro de la inversión, aun sabiendo que es un periodo complicado y es la situación financiera que nos está tocando vivir. Consideraríamos  que en algún momento el mercado reconocerá que se han perdido aspectos básicos a la hora de invertir, como la de no olvidar a quien y a qué plazo se le presta dinero.

Como conclusión, esto es a lo que se enfrentan la mayoría de carteras de inversión en este momento y, como en muchos aspectos de la vida, hay opiniones divididas, en este caso, sobre cómo actuar en los próximos meses y en especial para un 2017 que esperemos que llegue con menos complicaciones.