En los últimos tiempos, la política monetaria del Banco Central Europeo viene condicionada por el riesgo de deflación. En este sentido, en las últimas declaraciones de algunos de sus miembros ya se habla de utilizar medidas no convencionales de política monetaria como compras de bonos para evitar ese escenario (una opción necesaria pero compleja de implementar). Con todo, tendremos que esperar a la reunión del próximo jueves 3 de abril para saber si se concretan estas decisiones.

Antes de nada, definamos la deflación. Se trata de una situación de caída continuada de los precios. Las razones fundamentalmente pueden ser dos: por el lado de la demanda, una persistente debilidad del consumo privado que no permite subida alguna en el precio de bienes y servicios o, por otra parte, desde el lado de la oferta, una caída del precio de los inputs utilizados en el proceso de producción (materias primas, mano de obra,…). 

La deflación es preocupante en la medida en que puede derivar en un círculo vicioso de caída del consumo, caída de los precios y caída de los salarios que se retroalimenta y del que es difícil salir. Que se lo pregunten a los japoneses. Cierto es también que en Europa nos parece un riesgo remoto y desconocido acorde con la historia reciente donde en los últimos 15 años no hemos visto tasas interanuales en negativo y antes bien, el problema siempre ha sido el contrario, esto es, las presiones inflacionistas.

El principal perjudicado en ese entorno siempre aquel agente económico con mayor endeudamiento por el simple motivo de que la deuda se firma en términos nominales mientras que los ingresos se ajustan a la evolución de los precios y salarios. Del mismo modo, los beneficiados de este escenario serían aquellos inversores con posiciones compradas en activos financieros de renta fija (como bonos y préstamos)

Por todo ello, es crucial en una economía altamente endeudada como la europea evitar ese riesgo. En nuestra opinión, no habrá deflación a medio plazo y sí una inflación muy reducida. En todo caso y ante el riesgo de deflación que reflejan los últimos datos conocidos creemos que el BCE actuará .

¿Impacto en los mercados? Un euro algo más débil y la duda de cuanto de éste movimiento ya está recogido en los activos de renta fija. De ello hablaremos más detenidamente en próximos artículos.