Un artículo de Rafael López de Novales.

Podríamos decir que la Navidad se ha adelantado en Jackson Hole, en las preciosas montañas de Wyoming.

De los tres Reyes Magos de la política monetaria, a esta cita solo ha acudido Jay Powell. Los otros dos, Kuroda y Draghi, no han venido, probablemente porque sus estrellas les guían en otra dirección y no querrían hacer sombra al nuevo presidente de la FED.

Powell, además de ver un tono general positivo, no ve a su economía recalentándose ni tampoco ralentizándose. Navega confortablemente entre dos riesgos. Si sube tipos demasiado rápido, frenará la expansión económica y si lo hace demasiado despacio podría recalentarse y por eso lo mejor es dejarse llevar.

Hasta aquí, nada nuevo. Pero ha roto el guion que seguían sus antecesores en un ejercicio de sinceridad no académica. Ha comparado los indicadores que tradicionalmente sigue la FED, desempleo, crecimiento potencial y tipos de interés neutrales, como las “estrellas” que guían la política monetaria.

Reconoce que seguir esas estrellas, se ha vuelto más difícil, ya que su evolución ha sido muy diferente a los modelos que regían hasta ahora. Por ejemplo, son muchos los que dan por enterrada la curva de Phillips.

Después de citar algunos errores de política monetaria en el pasado por parte de la FED, parece que su cautela obedece al temor a volver a cometer alguno similar. Es partidario de incorporar algún elemento cualitativo más, como la vigilancia de los excesos financieros.

Powell se ha reafirmado en las dos subidas de tipos esperadas por el mercado, una para septiembre y otra en diciembre, manteniendo un mensaje de cautela sobre lo que pasará el próximo año.

Cuando no se conoce bien el efecto de la medicina, hay que empezar con dosis pequeñas y si aparecen los excesos, por un lado u otro, habrá que “hacer lo que sea necesario”, como dijo Mario Draghi.

Al final va a tener razón Greenspan sobre la incapacidad de prever las burbujas financieras y que un Banco Central lo que tiene que hacer es pasar la fregona una vez que éstas pinchen.

A principios de este año, el consenso dudaba de que la FED realizara cuatro subidas de tipos. Hoy nadie duda. Pero para el próximo año las previsiones de subidas comunicadas por la FED (el famoso “dot-plot”) vuelven a estar muy por encima del consenso de mercado. Tres frente a una que descuenta la curva americana.

El tono de prudencia para el próximo año ha provocado que la curva de tipos se aplane más y que el dólar corrigiera, después de los máximos de agosto. Este escenario de moderación es francamente bueno para los activos de riesgo. Pero no hemos de confiarnos, nos movemos entre dos riesgos y seguro que habrá momentos en los que nos acerquemos a la otra orilla.

Estamos a la espera de ver qué rumbo les indican sus estrellas a los otros dos banqueros centrales…