Un artículo de Rafael López de Novales.

Tres son los ingredientes necesarios para que los mercados emergentes tengan un buen comportamiento: Un dólar débil, un diferencial de crecimiento favorable frente a los países desarrollados y que los inversores globales no estén en modo de aversión al riesgo. Los tres están en contra:

  1.  La subida de los tipos de interés y la reducción de balance por parte de la FED reducen el dólar en circulación, lo que favorece su apreciación.
  2. El FMI ha publicado sus previsiones de crecimiento, en las que rebaja las perspectivas para los países emergentes.
  3. Los mercados bursátiles han tenido una fuerte corrección que ha roto niveles importantes. Los sectores de crecimiento y tecnología están siendo castigados, por lo que no hay lugar dónde esconderse.

Se podría decir que es la tormenta perfecta para los países emergentes, y así se refleja en sus bolsas, con caídas superiores al 20% en algunos casos, China, por ejemplo.

No parece que este escenario vaya a cambiar en los próximos meses. La FED subirá tipos en diciembre y continuará adelgazando su balance. El BCE finaliza su programa de compra de bonos. Y preocupa la ralentización de China por su complejidad y falta de transparencia. Además, los activos de riesgo están siendo fuertemente castigados en Estados Unidos.

De todos estos factores de riesgo, el que más incertidumbre genera es China, ya que la guerra comercial acentúa las dudas.

Cuando se habla de países emergentes se mete en el mismo saco a regiones y países con economías muy dispares. Los hay exportadores de materias primas, los hay manufactureros dependientes de países importadores y los hay con economías más cerradas, aislados de los sucesos globales.

Son distintos en cuanto a estructura económica, pero también lo son en cuanto a cómo se han ido ajustando sus divisas, los tipos de interés y sus bolsas al escenario tan negativo en el que nos encontramos. Hay países con balanzas comerciales equilibradas, con una ratio de cobertura de divisas elevado y deuda sobre PIB en niveles razonables.

Es verdad que son muchos los elementos que afectan negativamente. Existen países que ya han ajustado y otros a los que les queda parte del camino, pero lo que es indudable es que, por demografía, dinamismo económico y valoración, ofrecen un atractivo que se empezará a apreciar cuando se retiren los nubarrones que nos acompañan.

Desde Imantia consideramos que todavía es temprano para apostar por activos de esta zona geográfica, como la renta fija en moneda local o la renta variable, ya que el factor China y la guerra comercial son difíciles de valorar. Si bien, la deuda en hard currency ya lleva tiempo ajustando y ofrece una rentabilidad atractiva y un riesgo de curva de tipos diferente a la europea.

Consideramos que es un complemento a la renta fija europea, ya que en estos momentos se encuentran en ciclos diferentes.