Hace unas semanas presentamos, conjuntamente con Unience, las perspectivas de AC Gestión para 2015. Allí comentaba la paradoja que tenemos todos los años, ya que conviene hacer previsiones, pero se hacen desconociendo los factores que realmente pueden mover los mercados financieros. Así, lo habitual cuando se elaboran las perspectivas sobre qué esperar de un determinado año bursátil, se suele decir que el año siguiente va a ser complicado, aunque uno es moderadamente optimista respecto a la evolución del activo del que se hable. ¿Qué ha pasado en 2014? Empezamos con una fuerte caída, en enero, de las divisas emergentes; casi sin tiempo de recuperación, Rusia se anexionaba la península de Crimea y, con ello, estallaba el aún candente conflicto ucraniano. Hemos tenido un decepcionante comportamiento de las economías de la zona euro; en verano sufrimos el desplome en Portugal de todo lo relacionado con el Espirito Santo; hemos asistido a la entrada en Europa y EEUU deun virus, el ébola, de desconocidas consecuencias. Más recientemente, hemos experimentado un auténtico desplome del precio del petróleo, así como caídas en los precios de otras materias primas; este factor, junto con el débil crecimiento económico, ha provocado un descenso tanto de la inflación como de las expectativas futuras de la misma. ¿Año complicado 2014? Sin duda, y eso que no les he hablado de Japón (y el escaso éxito, por el momento, de las medidas del Abenomics), del papel preponderante de los bancos centrales a nivel global, de la desaceleración en China, de la fuerte apreciación del dólar, de los test de estrés a los bancos europeos, del referéndum en Escocia…

¿Qué va a pasar en 2015? Les voy a dar una primicia: va a ser complicado. Estoy seguro de que no se lo esperaban. Algunos de los conflictos/temas del párrafo anterior continuarán y, sin duda, surgirán otros que nos harán llenar muchas páginas, que requerirán mucho tiempo en interminables comités de inversiones, que provocarán conference calls, generarán informes específicos,… Habrá temas de los que vamos a aprender (sea en Wikipedia o sea en ámbitos más académicos y documentados). No se preocupen, hasta aquí nada se sale del guión.

Sin embargo, quiero acabar el año con un mensaje más directo y, en cierto sentido, poco ortodoxo. Para 2015, en lo que a mercados bursátiles se refiere, por muy complicadas que se pongan las cosas, no soy moderadamente optimista. Soy muy optimista y espero rentabilidades de entre el 15%-20% en Europa, debiendo sobresalir España, que está ante una gran oportunidad de revalorizarse más de un 20%.

Feliz Navidad y disfruten de la bolsa en 2015.