Les confieso que en lo que llevamos de año tan solo me ha sorprendido de manera significativa la sesión del pasado lunes. El resto puede ser fácilmente explicado y entendido (a posteriori esto siempre es más fácil, por supuesto): subidas de bolsas, bajada de las tires de los bonos, cierta mejora de los datos macro en varias zonas,… Hemos asistido a un incremento de la volatilidad, entendida como variaciones más acusadas de los precios de los activos financieros. Por tener, hasta hemos tenido las especulaciones y posterior confirmación del QE a la europea. Todo ello ha dejado a las bolsas europeas con subidas de un dígito alto en poco más de tres semanas, lo que es un comportamiento extraordinario. Por ahora, EEUU se está quedando algo rezagado, tampoco nada sorprendente, teniendo en cuenta las valoraciones relativas y la evolución del tipo de cambio euro/dólar.

Como ven, hasta aquí todo el comportamiento es bastante ortodoxo y previsible. Como les decía, lo que me sorprendió es que el lunes, tras la victoria en Grecia del partido extremista Syriza, las bolsas subieran, la prima de riesgo bajara y el euro se fortaleciera. Me sorprendió no porque no crea que las bolsas deben subir, que lo están haciendo y lo van a hacer con mucha más intensidad de cara a final de año; me sorprendió porque todos conocemos el plan que el nuevo primer ministro ha prometido a sus electores. Sinceramente, creo que va a cumplir la mitad de la mitad, como mucho, pero esto no lo va a decir a las primeras de cambio; sería pitorrearse demasiado pronto de quienes acaban de darle su confianza.

Pero las sorpresas duran poco y desde el martes las aguas volvían a su cauce. Se nombró el nuevo Gobierno, en el que vemos pocas corbatas (previsible en un Gobierno comunista) y ninguna mujer (también previsible en un Gobierno comunista, para qué engañarnos). Sus primeros anuncios y bravuconadas más parecen dirigidos a demostrar fuerza y determinación que a otra cosa. En efecto, proponen un plan de gasto de 12.000 millones de euros, que permitirá:

  • Incrementar el salario mínimo de 585€ a 751€ (en España es de 648,60€, con una renta per capita en Grecia de 16.500€ y en España de 22.300€).
  • Paralizar las privatizaciones (es decir, menos ingresos).
  • Readmitir a los funcionarios despedidos.
  • Devolver la paga extra a los pensionistas.
  • Además, prometen crear 300.000 puestos de trabajo. Esta es la única medida gratis, realmente.

Por poder, podrían haber prometido también vacaciones de dos meses, viajes de estudios subvencionados al extranjero o la compra de electrodomésticos al más puro estilo venezolano. Imagino que, como no tienen petróleo, esto último han preferido evitárselo.

¿De dónde van a sacar el dinero, cuando, además, tienen que devolver en marzo préstamos a Europa? Lo más probable es que esto no sea más que el posicionamiento inicial en un proceso negociador con las instituciones europeas en busca de mejorar sus condiciones. Europa, de momento, ya les ha dicho que a cumplir con sus compromisos (estamos llegando a un estado de absurdo casi absoluto, ¡plantearse no cumplir sus compromisos y que nada pase!) y recordándoles que formar parte de un club como es el euro implica aceptar y respetar unas normas; si no les gustan, adiós muy buenas. Mientras todos los miembros no quieran cambiar dichas normas, hay que acatarlas. Esto es así desde siempre y lo seguirá siendo.

En cualquier caso, y en previsión de algo más de incertidumbre en el corto plazo, en los fondos de renta variable hemos reducido tácticamente los niveles de inversión, con la venta de futuros, así como la compra de opciones put con vencimiento febrero. No tardaremos mucho en volvernos a subir a la tendencia alcista, porque consideramos que se mantiene inalterada.