Artículo de Francisco Blasco, Responsable de Renta Variable y Fondos de Fondos.

Junio ha sido, por revalorización bursátil, el mejor mes desde enero y ha conseguido que cerremos el primer semestre del año con cifras no vistas desde finales de los 90. La clave es, claramente, el apoyo que han dado tanto el BCE como la FED a los mercados. El primero dejando entrever un, más que posible, nuevo QE a partir de septiembre y, el segundo, con un discurso más dovish, que hizo que las probabilidades de bajadas de tipos de interés en julio subieran al 100% para 25pb.

Además, el pasado fin de semana se ha celebrado la reunión del G-20. Todos los focos estaban puestos en el encuentro que iban a mantener Trump y Xi-Jinping sobre el futuro de la guerra comercial entre las dos potencias económicas. Lo cierto es que no han decepcionado y se llegó al compromiso de retomar las negociaciones, dando así un nuevo impulso a los mercados.

Pero no nos dejemos llevar por la euforia del corto plazo. Si bien es cierto que los bancos centrales no han hecho sino poner un floor a los mercados financieros y Trump, tal y como comentábamos el mes pasado, cerrar o, mejor dicho, posponer, alguno de los frentes que tenía abiertos. La realidad es que, junto a las bolsas, los protagonistas del mes han sido los mercados de renta fija que siguen protagonizando un espectacular rally en precio, llevando las TIRes a niveles mínimos y, el oro, que con una revalorización superior al 8% en el mes de junio, ha conseguido superar niveles que no alcanzaba desde el año 2013.

El precio del metal amarillo ha sido históricamente un activo refugio para los momentos de crisis económica y, este movimiento se puede interpretar como un movimiento defensivo por parte de los inversores ante las elevadas valoraciones que están alcanzando ciertos activos financieros, y la preocupación por la evolución del ciclo económico.

Precisamente por esto último, la segunda parte del mes de julio será clave. Tenemos que recordar que en un par de semanas estaremos completamente inmersos en la publicación de resultados empresariales y, éstos nos van a dar las mejores pistas de la futura evolución de la economía y de los mercados. Si en el trimestre anterior sorprendieron al alza los beneficios y las ventas (después de fuerte revisiones previas a la baja), en esta ocasión, nos tendremos que centrar no tanto en los números en sí, sino en las previsiones que nos transmitan de cara a la evolución del negocio en el segundo semestre del año y en el 2020.

Como hemos comentado ya en alguna ocasión, nos encontramos en la fase final de uno de los ciclos económicos alcistas más largos de la historia y, aunque, su evolución “natural” nos dice que aún no hemos llegado al final del mismo, los acontecimientos “externos” pueden hacer que la incertidumbre acelere todo el proceso. Conocer la evolución de las expectativas de beneficios, de crecimiento, de CAPEX por parte de las empresas, etc. nos dará muchas pistas de si a los mercados les queda recorrido por valoración o si, por el contrario, deberíamos empezar a cambiar activos tradicionales por activos refugio que nos protejan ante un adelanto del cambio de ciclo.

Aunque, realmente, con revalorizaciones del 8% mensuales, bienvenidos sean cualquier tipo de activos refugio… si no están también sobrevalorados, claro…