Un artículo de Rafael López de Novales.

La FED ya ha retirado la medicación que asistía a su economía en forma de tipos de interés bajos y compra masiva de bonos. Hacía tiempo que el paciente se había levantado y consideraba que ya estaba listo para recibir el alta.

En Europa, el paciente seguía con respiración artificial. Con tipos de interés negativos y un balance del BCE repleto de bonos.

Los médicos que se reúnen en congresos internacionales eran de la opinión de que EE. UU. podía hacer vida normal y que a Europa se le podía reducir la medicación.

La realidad es que el paciente estadounidense debe seguir en observación con chequeos periódicos y el europeo, cada vez que se le retira un poco de medicación, sufre fuertes dolores. En cuanto se vislumbra la posibilidad de normalización monetaria, se le disparan los indicadores.

Es difícil determinar cuál es la causa de la fuerte caída del ultimo trimestre del año. Si ha sido por el temor a una caída de la actividad económica o porque los mercados financieros no pueden soportar unos tipos de interés normales.

Los activos de renta fija ofrecen una rentabilidad tan exigua, que cualquier repunte provoca pérdidas difíciles de recuperar en un periodo razonable de tiempo. Es muy limitada la capacidad de soportar un repunte de tipos y los inversores venden a la mínima, provocando un efecto bola de nieve.

A todo ello hay que añadir el efecto psicológico de la guerra comercial entre China y EE.UU. y las crisis argentina y turca. Con la situación empeorando en la recta final de año, los inversores no estaban por la labor de comprar porque no querían estropear aún más la rentabilidad.

Los doctores, los Bancos Centrales, han sido muy rápidos en su reacción provocando una espectacular recuperación de los mercados.

Si en 2018 era difícil encontrar activos que no cerrasen el año en perdidas, en estos dos primeros meses no hay activos que no hayan tenido un magnífico comportamiento.

Vuelve de nuevo la psicología de un paso adelante y un paso atrás de los Bancos Centrales. Se instala de nuevo entre los inversores la idea de que existe un nivel de caída que en el caso de sobrepasarse les activa.

Volvemos de nuevo al punto de partida en el que tenemos unos tipos de interés bajos, un crecimiento moderado y una inflación contenida. Estos son los ingredientes perfectos para un buen comportamiento de los activos de riesgo.

Una vez que se nos ha quitado el susto de encima, se empieza a ver más claro el panorama. Si no se tuercen las negociaciones entre China y Estados Unidos, vamos a tener el escenario de mayor certidumbre que quieren los inversores, aunque el crecimiento sea menor.

La memoria es breve. Los Bancos Centrales volverán a querer normalizar su política monetaria, sobre todo el BCE, que ha reconocido que los tipos negativos perjudican al sector financiero e incrementan la fragilidad de la Eurozona. Además, ¿con qué herramientas contará cuando llegue una parte de ciclo económico más débil? Tiene la difícil misión de ganar un poco de terreno para tener margen de maniobra cuando lleguen las vacas flacas. La FED, aunque ha tardado su tiempo, tiene munición de cara al futuro.

Echando la vista atrás, vemos cómo la FED, desde que anunció el cambio de política monetaria hasta que comenzó a subir tipos, tardó tres años y medio. Por lo que tenemos que armarnos de paciencia. Aunque es verdad que Europa no es Estados Unidos.

El camino no está exento de peligros. El remate de las negociaciones comerciales, el Brexit, el problema italiano y seguro que aparecerá alguno nuevo.

Hay que tener en cuenta que la situación actual incomoda al BCE, que aprovechará la menor oportunidad para dar un pasito adelante, una vez que los mercados se han calmado.

Los Bancos Centrales son conscientes de la fragilidad de la situación, por lo que van a ser muy cautos en su mensaje y van a ser muy dependientes de la situación de los mercados.

En este escenario, seguimos favoreciendo estrategias de generación de “carry”, como puede ser la Deuda Emergente o High Yield Global y la renta variable con especial foco en países emergentes.