A estas alturas, a nadie se le escapa que los depósitos ya no son lo que eran. Ahorradores e inversores, después de años anestesiados con rendimientos de hasta el 4%, están despertando en una nueva realidad. Con las necesidades de liquidez de la banca cubiertas y las restricciones del Banco de España vigentes, los depósitos apenas remuneran el 1,5%.

En busca de un mayor retorno, y mostrando su inconformismo con esta nueva realidad, han vuelto la vista a un viejo conocido: los fondos de inversión. No en vano, las gamas más conservadoras pueden ofrecer rentabilidades muy superiores a los depósitos, incluso de dos dígitos, con volatilidades inferiores al 5%.

Las entidades se han hecho eco de esta realidad y ya en 2013 activaron la comercialización de fondos, política con la que continúan en 2014. Este nuevo apetito ha devuelto brío a la industria de fondos, gran damnificada en la época en que las entidades libraban su propia batalla del pasivo. En 2013 comenzó su recuperación, captando 31 mil millones. En 2014 podrían captar otros 25 mil millones, según nuestras estimaciones. Esto les haría cerrar el año con un patrimonio bajo gestión de 180,5 mil millones de euros, niveles de 2008.

Así, todo parece indicar que el despertar de los inversores ha sido también el revivir de los fondos.