Un artículo de Rafael López de Novales 

 

Siempre me ha llamado la atención cuando vas a la compra y anuncian alimentos orgánicos. No sé cómo de avanzada va la síntesis a partir de compuestos no orgánicos, pero me parece que todavía estamos lejos de ello. Bueno, listillo, alimentos orgánicos son aquellos que han sido producidos sin productos químicos y aditivos. Con este matiz, ya me sorprendo menos.

La FED, que desde agosto ha inyectado 200.000 millones de dólares en operaciones de repo, recientemente ha anunciado un “programa de crecimiento orgánico de su balance”. Comprará mensualmente letras del Tesoro, al menos durante seis meses, hasta mantener el nivel de reservas no obligatorias por encima de los niveles de agosto. El motivo: asegurar que el sistema financiero tiene liquidez.

Al igual que muchos vendedores defienden que su producto no tiene aditivos, la FED anuncia que no se trata de un programa de relajación cuantitativa. Pero la verdad es que el importe no es menor y la situación económica es buena.

Hay quien lo llama “programa de relajación cuantitativa light”, pero en la FED no quieren utilizar esa terminología porque tiene connotaciones negativas. No vamos a discutir la semántica ni las consecuencias que tendrá. Incrementará las reservas del sistema, en un momento en que había cierta tensión en el mercado monetario.

Además de esta medida, dejará de reducir sus posiciones en bonos y MBS porque va a reinvertir los cupones y amortizaciones que vaya recibiendo.

Esto tendrá tres efectos directos:

  1. Facilitará la vida a los tesoreros de los bancos
  2. Relajará la demanda internacional de dólares
  3. Al comprar letras del Tesoro, incrementará la pendiente de la curva

No es de extrañar que, desde el anuncio, los bancos lo hayan celebrado con alzas, que el dólar se haya debilitado y que la pendiente de la curva se haya apuntado.

Una vez más, la FED toma la delantera al mercado en un momento en que las dudas empezaban a pesar sobre ellos.

Al inyectar liquidez, se evita que las tensiones en el mercado interbancario se trasladen al crédito. Contrarresta la inyección que están realizando el BCE y el Banco de Japón, moderando la fuerza relativa de su moneda y hace que la pendiente de la curva se positivice, por lo que los sistemas automáticos de negociación se ajustarán -interpretan una pendiente negativa como precursor de una posible crisis-.

El ruido de la guerra comercial y del Brexit, aunque más moderado, seguirá por un rato. Pero la liquidez se va a incrementar, lo que es una buena noticia para los activos de riesgo.

Cuando el dólar se debilita, los principales beneficiarios son las bolsas del resto del mundo, especialmente las de países emergentes, sus divisas y las materias primas.

En Imantia opinamos que los bonos del gobierno alemán y estadounidense han descontado un escenario muy negativo, ofreciendo unos tipos demasiado bajos. El riesgo para ellos es que ese escenario no se materialice y que se empiece a vislumbrar otro algo mejor. Por eso, hemos reducido las posiciones en bonos del gobierno a largo plazo, prefiriendo el crédito y los bonos de países emergentes.

Con este escenario, aunque sin resolverse el Brexit y la guerra comercial, pensamos que no es el momento de estar muy conservadores en renta variable. Incrementamos exposición y reducimos la posición en sectores defensivos para ganar exposición a sectores más cíclicos.