Un artículo de Francisco Blasco.

 

Al final llegó la tan esperada corrección. Tras una revalorización del EuroStoxx 50 por encima del 17% en los cuatro primeros meses del año -sin tener en cuenta los dividendos-, el sentido que han tomado los mercados globales durante el mes de mayo ha sido claramente bajista, llegando a corregir el principal índice de la zona Euro un 6,66%, para cerrar en lo que llevaba de año: +9,3%.

Tras el mejor inicio de año de los últimos 30, estábamos esperando una corrección “sana” de los mercados que nos permitiera consolidar estos niveles y, llegó. Si la evolución al alza había sido completamente vertical (teniendo en cuenta el espacio de tiempo), la caída en un solo mes no ha sido para menos.

Parece que esta es la tónica que han cogido los mercados bursátiles en los últimos meses. Ya sucedió en la parte final del pasado año y probablemente, seguirá ocurriendo en los próximos meses y es que, coinciden dos circunstancias: nos encontramos en la fase final del ciclo económico alcista (factor intrínseco del mercado), donde la volatilidad es una característica propia del mismo al tener que convivir los buenos datos macroeconómicos y empresariales, con unas perspectivas a medio plazo de ralentización de las tasas de crecimiento; y las incertidumbres geopolíticas avivadas por declaraciones y comentarios en diferentes medios de comunicación, en función del estado de ánimo con el que se levanten por la mañana (factor extrínseco).

El primer punto podemos llegar a entenderlo, razonarlo e incluso, en mayor o menor medida, preverlo en el tiempo y/o en la intensidad. Pero con el segundo, ¿qué hacemos?

Hasta ahora teníamos un patrón de comportamiento claro que seguía las directrices de cualquier manual propio de una academia militar, se esperaba cerrar un frente para abrir otro. Recordemos que Trump no aplicó los aranceles y no empezó las negociaciones con China, hasta que no tenía cerrado el nuevo acuerdo NAFTA con México y Canadá. Además, amenazó con poner aranceles a la importación de vehículos europeos y, aplazó la decisión 6 meses, hasta después de verano, pensando que ya habría firmado el acuerdo comercial con China.

¿Y ahora qué?

Toda la estrategia ha cambiado: la falta de acuerdo a corto plazo con el país asiático hizo que Trump, a través de un tweet, impusiera nuevos aranceles a China. No contento con esto y volviendo a utilizar su técnica preferida, “forzar la negociación cogiendo rehenes”, ataca a otro país: México. Y no olvidemos, que tiene otro frente abierto con Irán, ha golpeado a la India y acaba de estar en UK donde sus “consejos” de actuación contra Europa no son de lo más amigables posibles. En definitiva, ¿con qué nuevo conflicto nos encontraremos cuando volvamos de comer?

Lo que parece claro es que el presidente de EE. UU. quiere cumplir su principal promesa electoral: “Make America great again”, y para ello está atacando a áreas geográficas en las que USA tiene un déficit comercial. Y, ante las próximas elecciones y la posibilidad de salir reelegido por cuatro años más, está acelerando sus actuaciones. Al final, esto no es sino una lucha por la hegemonía económica y del comercio a nivel mundial, ante la amenaza más que real de que nuevos países que han emergido en los últimos años sean los que marquen el ritmo en las próximas décadas.

Y todo esto afecta a los mercados, básica y resumidamente, en que las tasas de crecimiento globales de los próximos años se están viendo revisadas a la baja, por lo que la ralentización propia del ciclo económico podría acelerarse e incluso convertirse en una recesión. Ahora bien, no olvidemos que la baza fundamental para que Trump sea reelegido es que los americanos mantengan la riqueza. Y la “fuente” de riqueza principal son los mercados bursátiles y esto, el presidente, lo sabe muy bien. Hasta ahora, declaraciones suyas que causaban caídas de más de una semana eran contrarrestadas con nuevos comentarios positivos que impulsaban de nuevo al alza a las bolsas.

Pero ahora, con varios frentes abiertos a la vez… ¿seguirá pudiendo mover los hilos globales de los medios de comunicación y de los inversores a su antojo? Como dice un compañero, estamos en “un mercado para listos”.