Artículo de Francisco Sainz, CIO de Imantia Capital. 

Comienza la última parte de 2021, un año que apuntaba esperanzador en los mercados financieros.

La recuperación económica, la vacunación y los estímulos fiscales y monetarios de los bancos centrales, han favorecido al buen comportamiento de las bolsas.

Además, las mejores perspectivas de ciclo han hecho que los tipos de interés se normalicen y haya un estrechamiento moderado de los diferenciales de crédito.

Por el momento, continúa el guion previsto en enero y no hay sorpresas para los mercados financieros.

Factores clave para los mercados financieros la segunda parte de 2021

En el segundo semestre de 2021 los mercados financieros centrarán su atención en dos temas muy ligados entre sí y con foco en la inflación:

  • Cómo será el crecimiento de la economía tras el coronavirus (inflacionista o no).
  • Cómo reaccionarán los bancos centrales a la mejora de la realidad económica y cómo un cambio de la política monetaria podría afectar al mercado.

Si el incremento de la inflación es, en gran parte transitorio, los bancos centrales no se pondrán nerviosos y no “sobrerreaccionarán” con subidas de tipos o eliminación de los programas de compras de activos.

El mercado escucha a los bancos centrales y, por el momento, se cree sus explicaciones sobre que, de momento, no hay riesgo de inflación.

Sin lugar a duda, la clave estará en los detalles y en las noticias que vayan llegando. Como por ejemplo: menor consenso entre miembros de la FED o el auge de la variante delta y su efecto en las perspectivas económicas europeas…

¿Cómo actuarán los inversores el segundo semestre de 2021?

En medio de este contexto y sin alternativas rentables, los activos de riesgo seguirán en el ojo de los inversores estos últimos seis meses de 2021.

Así, se abren dos escenarios principales.

  • Por un lado, si el mercado sigue convencido de un entorno de tipos estables y de estímulos por parte de los bancos centrales, veremos unas cotizaciones lideradas por los sectores defensivos (consumo básico, utilities, farmacéuticas…) y valores de mayor calidad. De esta forma, las carteras de renta fija tendrían un comportamiento estable o incluso positivo.
  • Sin embargo, nuestra visión se orienta más a un escenario donde los tipos de interés suban, de forma moderada, pero continua. Todo ello será en la medida en que, el ciclo y la inflación permitan a los bancos centrales comenzar a salir del juego de monetización de deuda.

Este último entorno debería favorecer a un mayor apetito por la “reflation trade”. Es decir, la apuesta por una vuelta de la inflación.

De esta forma, las bolsas tendrán un mayor flujo a sectores cíclicos y para la renta fija será un mundo desafiante. Este activo tendrá que gestionar tipos de interés más altos con escaso margen de rentabilidad en diferenciales de crédito.

Posicionamiento en Imantia para la segunda mitad de 2021

Seguimos pensando que estamos en un mercado donde lo que asusta ya no es la deflación (como en la última década), sino la inflación.

Ahora, el mayor riesgo es que el mercado sienta que los bancos centrales no pueden controlarla si se aleja de niveles objetivos. Aunque no lo vemos probable, sí existe un riesgo de cola (tiene lugar cuando los mercados sufren fuertes movimientos).

En definitiva, nuestra visión se apoya en la confirmación de la recuperación económica y en una lenta retirada de estímulos que no amenaza al ciclo.

Así, seguimos positivos en renta variable a medio plazo, muy orientados al ciclo, exposición a riesgo de tipo de interés reducida y ligeramente positivos en activos de crédito.