Imantia Capital

¿Quién teme a la inflación? Veinte decisiones de política monetaria


Escrito 25 Feb 15

En apenas 2 meses que llevamos de 2015, ya hemos asistido a relajaciones de política monetaria por parte de nada menos que  20 bancos centrales. Ahí se engloban bajadas del tipo de intervención como India, Turquía, Rusia o Australia, reducciones en el requerimiento de reservas como China o directamente, ampliaciones de balance como el anuncio de programa de compra de deuda pública por parte del BCE. 

El objetivo declarado de estas decisiones es luchar contra el riesgo de deflación e impulsar el crecimiento. Sin embargo, la manera de lograrlo no es tan transparente.

A pesar de los compromisos explicitados en ámbitos como el G7 de no iniciar una guerra de divisas que a la larga supone un juego de suma cero, la realidad es que los efectos de las decisiones de política monetaria se manifiestan a través de una depreciación de las respectivas divisas locales frente a aquellos banqueros centrales que no han hecho nada (¡lo que de facto es un tensionamiento monetario!) tales como la Reserva Federal o el Banco de Inglaterra.

El lanzamiento del QE de deuda soberana y la retórica previa por parte del BCE tienen como objetivo primario rebajar los costes de financiación e impulsar el crédito en la eurozona. A nadie se le escapa, sin embargo, que la consecuente depreciación del euro es bienvenida por parte del BCE aunque sea un efecto colateral.

Lo que hemos visto en las últimas semanas ha sido una respuesta defensiva de gran parte del mundo para evitar una apreciación de sus divisas o minimizar dicha apreciación (como el Banco de Suiza). Una respuesta defensiva que muestra el escaso miedo de las autoridades monetarias a brotes inflacionistas a corto plazo

Como todavía no comerciamos con Marte, una depreciación global implica necesariamente la apreciación de algunas divisas. En concreto, de aquellas  cuya economía pueda permitirse un peor comportamiento del sector exportador ante la fortaleza de la demanda interna. Como mejor exponente, tenemos al dólar. 

 

Como se ve en el gráfico, la apreciación del dólar frente a las divisas de sus socios ha sido continua desde mitad de 2014 y se ha intensificado tras el fin del programa de compras de la Reserva Federal (octubre 2014)

Hasta donde sea capaz de soportar el dólar ser el pagano de esta guerra no declarada es la clave, en mi opinión, de la senda de recuperación de la economía mundial en los próximos meses. En este sentido, el testimonio de Janet Yellen en el Senado de ayer tarde dejó bien claro que la Reserva Federal puede seguir compatibilizando un escenario de dólar fuerte con una senda de tensionamiento monetario más dilatado en el tiempo, elimine o no la palabra "paciente" de sus discursos.

Por todo ello, creemos que el dólar seguirá su recorrido apreciador a un rirmo más moderado mientras la guerra de divisas, declarada o no, continúa.

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