Un artículo de Francisco Blasco.

Es bueno hacerse esta pregunta ahora, cuando los mercados han tenido una importante caída y los principales índices han marcado mínimos, llegando a tocar niveles casi un 7% por debajo del mes anterior.

Veamos las 5 causas principales que nos han llevado hasta aquí:

1) Fuerte subida de la yield del Treasury americano. A principios de mes pasó de 3,06% a 3,18%, haciendo máximos en 3,23%, lo que golpea directamente en los modelos de valoración de las empresas. Pero esto no tiene por qué ser malo. Unas TIRes más elevadas implican mayor crecimiento económico y, en el momento del ciclo económico actual, no afectaría negativamente hasta niveles de 3,5%. El problema ha sido que la subida de rentabilidad se produjo en un día, y los mercados tienen que digerirlo.

2) Preocupaciones por un menor crecimiento global a raíz de la rebaja de estimaciones por parte del FMI. Rebajas que todos teníamos ya en nuestros modelos. Es muy difícil mantener tasas de crecimiento del 4%, tal y como publicó Estados Unidos para el segundo trimestre del 2018.

3) Miedos a que la guerra comercial entre Estados Unidos y China afecte negativamente a la economía global. En nuestra opinión, es algo que el mercado ya incorpora en sus estimaciones. No en vano, lleva prácticamente todo el año como uno de los principales focos de incertidumbre económica. Y, tras el anuncio de una nueva reunión entre ambos países el próximo mes en el G-20, y una vez pasadas las “Mid-Term elections”, podría empezar a cotizar positivamente un acuerdo.

4) Incertidumbre geopolítica. Procesos electorales en Brasil, Alemania y USA; Brexit o la presentación de presupuestos por parte de Italia, Turquía, etc. Todos y cada uno de ellos tiene su casuística particular, si bien van por la senda de solucionarlo.

5) La subida de input costs y salarios (Amazon publicó hace un par de semanas que subía el salario por hora en USA de 7$ a 15$). Las empresas o bien logran repercutirlo en productividad o verán sus márgenes reducidos. El viernes pasado empezaba la temporada de resultados al otro lado del Atlántico y todos estamos esperando, no tanto el beneficio obtenido en el tercer trimestre como las expectativas de los próximos y comprobar hasta qué punto las empresas se van a ver afectadas.
 

Entonces, ¿podemos hablar de recesión?

La respuesta es contundente: NO. Lo que parece claro es que nos encontramos en la fase final del ciclo. La FED, que siempre es el primero de los Bancos Centrales, ya ha empezado con sus medidas de endurecimiento de política monetaria. En lo que va de año, ha subido los tipos de interés tres veces, tiene prevista otra para el mes de diciembre, y seguirá subiéndolos hasta el 2020. Históricamente, el mercado nunca ha comenzado una fase bajista hasta que el BCE no ha terminado con todas las subidas de los tipos. Por lo tanto, estaríamos pendientes de una posible ralentización del crecimiento para los meses venideros, pero todavía no una recesión económica.  

El sell-off que vivimos la semana pasada se debe, en gran parte, a temas técnicos, donde las estrategias sistemáticas han seguido las mismas pautas de venta que en febrero. Cada vez que los mercados se acercaban a ciertos niveles, saltaban todos los stop-loss y agravaban la caída. La prueba está en que, al igual que a principios de año, el VIX (índice que mide la volatilidad del mercado americano) se multiplicó por 3. Si nos remontamos al pasado, cada vez que este índice ha tenido un rally de esta magnitud, el mercado bursátil ha terminado en positivo en un horizonte temporal de 6 y 12 meses en el 90% de las ocasiones.

En la estrategia de inversión de nuestros fondos, habíamos decidido mantener un porcentaje de las carteras en liquidez, esperando una buena oportunidad de compra. Con la corrección de estos días, esa ocasión ha llegado y hemos aprovechado para incrementar exposición a renta variable. Pensamos que el mercado está muy cerca de los mínimos de este ajuste y, en el peor de los casos, podría tener otro receso de no más de un 3%, donde aprovecharíamos de nuevo para invertir el resto de la liquidez, y así emplear el rally de final de año que aún está por llegar.

La rentabilidad del bono americano controlada, el crecimiento global por encima del 3%, Trump y Xi Jinping retomando negociaciones, incertidumbres geopolíticas que van desapareciendo paulatinamente y los sistemas automáticos de venta habiendo ejecutado la mayor parte de sus órdenes… Tan sólo nos queda, y no es poco, que los resultados empresariales respondan a sus expectativas.

En definitiva, estamos en un buen momento para invertir.